Para el canciller, no es un tema político
Timerman confió en que se encuentre una salida "científica".
Buenos Aires. El canciller Héctor Timerman aseguró ayer que el diferendo con Uruguay por la papelera UPM (ex Botnia) "no es un problema político y no debemos politizarlo", al tiempo que pidió su resolución "dejándolo en manos de científicos que estudien y monitoreen el impacto" que las actividades industriales tienen sobre el río Uruguay.
Antes de una nueva reunión, en Montevideo, con su par de Uruguay, Luis Almagro, Timerman señaló que "a pesar de que el fallo de La Haya (de abril último) ordena monitorear sólo el funcionamiento de la planta de Botnia-UPM, la Argentina ofrece extender el mismo control a todo el río y a ambas márgenes".
"Desde el inicio del diferendo siempre hemos dicho que estamos hablando de un tema de control ambiental. Sigo pensando igual. No es un problema político y no debemos politizarlo. Debe pues, resolverse dejándolo en manos de científicos que estudien y monitoreen el impacto en el río Uruguay de las actividades industriales y agrícolas que se desarrollan en ambas márgenes del río", planteó el funcionario.
El miércoles, luego de más de seis horas de reunión, ambos funcionarios acordaron volver a reunirse ayer para buscar avances en la forma de encarar el monitoreo conjunto a UPM.
En ese contexto, el canciller dijo, a través de la red social Twitter, que coincide "plenamente con el presidente (uruguayo) José Mujica en sus declaraciones al diario La República ", al que señaló que "los que van a entrar (a dilucidar el tema) son hombres de ciencia, ni periodistas, ni piqueteros, ni políticos. Va a entrar gente que entiende, va a entrar la ciencia, porque si no estamos fritos, precisamos datos".
Al tiempo que Almagro se reunía con sus colaboradores para "afinar detalles sobre la propuesta de monitoreo conjunto que discutirá con su par argentino", según informó la prensa uruguaya.
Para Montevideo, "el gobierno argentino pretende controlar qué tipo de material entra en la planta de UPM y qué es lo que la fábrica procesadora de pasta de celulosa expulsa por su chimenea o vierte a las aguas del río Uruguay. Esto está demorando un acuerdo", aseguró.
Timerman insistió en que "hace unas semanas la Argentina ha presentado una propuesta que engloba al fallo de La Haya y la Declaración de Anchorena y que se enmarca en el espíritu de hermandad de ambos pueblos".
"Hemos decidido abrir al control científico, y sólo científico, a todos los establecimientos industriales y agrícolas que estén sobre ambas márgenes del Río Uruguay y en primer lugar la planta de Botnia-UPM, así como aquellos que se instalen en el futuro", agregó.
"La posible contaminación del río Uruguay no afecta a un sólo país. Sus efectos no respetan fronteras", concluyó.

