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Otra vez está subestimado el gasto anual

Resulta necesario evaluar el gasto primario previsto para 2010. Nadín Argañaraz.

23 de septiembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Nadín Argañaraz*
Otra vez está subestimado el gasto anual

En primer lugar resulta necesario evaluar el gasto primario previsto para 2010. El Gobierno nacional, según consta en el presupuesto, espera cerrar 2010 con un gasto un 29 por ciento superior al de 2009. Teniendo en cuenta la evolución que la variable mostró en lo que va del año (creció un 31 por ciento interanual en los primeros siete meses del año), esto implicaría que en los cinco meses que quedan hasta que finalice 2010 se debería observar una desaceleración de la tasa de crecimiento de las erogaciones. Concretamente, el gasto primario debiera crecer un 27 por ciento en agosto-diciembre con relación al mismo período del año anterior. Por la estacionalidad mostrada por el gasto público en períodos anteriores, lo más lógico es que el gasto primario mantenga el ritmo en lo que queda del año y cierre con un gasto un 32 por ciento más elevado que el de 2009. Esta realidad es muy distinta a la presupuestada para este año, donde se establecía un crecimiento del gasto primario del orden del 12 por ciento. Centrándonos en 2011, se prevé que el gasto primario crezca un 17 por ciento respecto de 2010. Si se considera que el gasto en 2010 resultará finalmente mayor al estimado en el presupuesto, el aumento presupuestado en realidad resultaría del 15 por ciento y no del 17 por ciento. Solamente teniendo en cuenta el gasto ya comprometido para 2011 (efecto arrastre más gastos atados a leyes o recaudación específica), que surge de las remuneraciones (sin considerar posibles aumentos salariales en 2011), prestaciones jubilatorias con movilidad automática y mayores transferencias automáticas por el Fondo Federal Solidario, ya se tiene comprometido un aumento del gasto primario del 10 por ciento, es decir, ya estaría comprometido como mínimo un 60 por ciento del aumento previsto en el total de erogaciones primarias. Ante este panorama, se puede concluir que la pauta presupuestada de crecimiento del gasto primario nuevamente está subestimada, dado que al Gobierno solamente le quedaría en el mejor de los casos un margen de decisión propia de aumentar el gasto un siete por ciento. Esto resulta poco probable, sobre todo en un año electoral.

*Economista — Iaraf