La Nación dice que desacelerará el gasto sin afectar a las provincias
El ministro Lorenzino presentó el Presupuesto 2013. Prevé un cambio de tendencia: subir la recaudación mucho más que el gasto.
Buenos Aires. El ministro de Economía, Hernán Lorenzino, asistió ayer a la Cámara de Diputados para presentar el proyecto de Presupuesto 2013. Los subsecretarios de la cartera, Axel Kicillof (Política Económica), Juan Carlos Pezoa (Hacienda) y Adrián Cosentino (Financiamiento) acompañaron al ministro, quien habló durante 50 minutos de las políticas desarrolladas por el Gobierno desde 2003 a la fecha y dedicó sólo unos minutos a dar lineamientos del nuevo plan de gastos. El proyecto prevé un crecimiento del 4,4 por ciento, esto significa un punto más que lo que Economía fijó para el cierre de 2012, que terminará en 3,4 por ciento. La oposición puso el grito en el cielo ya que ninguna estimación privada considera que este año finalizará arriba de tres puntos. El problema es que como Lorenzino estimó el crecimiento de 2012 en 3,4 por ciento, el Gobierno deberá pagar el cupón que está atado al PIB (se paga si se crece más de tres), es decir que deberá pagar a bonistas 3.500 millones de dólares que podrían haberse ahorrado de sincerarse los números. El tipo de cambio fue estimado en un promedio de 5,10 pesos para todo el año y la inflación proyectada supera por primera vez los dos dígitos: 11,2 por ciento. Pero estos números son considerados meros "dibujos" por economistas y opositores porque el dólar está en 4,69 en el mercado oficial de cambio y en 6,30 en el mercado paralelo y la inflación que miden las provincias ronda el 24 por ciento. Ningún opositor cree que en un año de mayor crecimiento la inflación baje del 30 por ciento. El ministro Lorenzino aseguró que se seguirán usando las reservas de libre disponibilidad del Banco Central para pagar deuda pública, pero "en mayor medida". Como Argentina enfrenta vencimientos en 2013 por 4.600 millones de dólares y el Presupuesto dice que se destinarán reservas por 7.967 millones a ese fin y anticipa que parte de eso podría destinarse a inversiones, se descuenta que buena parte del capital que necesita YPF saldrá de reservas del Banco Central. De hecho, en otro punto prevé fondos para YPF por hasta 2.000 millones de dólares. Si bien se especulaba con que la Nación pondría algún tipo de límite al endeudamiento de provincias, lo cierto es que el Presupuesto 2013 mantiene las excepciones a la ley de Responsabilidad Fiscal para que las provincias, en un año electoral, puedan seguir gastando y endeudándose.El economista Nadin Argañaraz, director del Instituto Argentin de Análisis Fiscal (Iaraf), resaltó que, la proyección del cierre de 2012 y del año fiscal 2013 anticipan que el Gobierno parece dispuesto a encarar un súbito cambio de tendencia: que los gastos suban mucho menos que la recaudación. Esto es algo que en los últimos ocho años sólo se dio una vez (2010) y en un nivel (0,8 por ciento creció la recaudación por encima del gasto) muy bajo en relación al que se proyecta para 2013 (8,3 por ciento).Según Argañaraz, esta especie de ajuste, si se cumple el presupuesto, no se haría a expensas de las provincias, ya que tanto las transferencias corrientes como de capital y los fondos coparticipados crecerían en promedio 23,7 por ciento en 2013, por encima del 15,5 por ciento que prevé para el total del gasto nacional.Según las planillas que difundió Economía, Córdoba recibirá en 2013 17.873 millones de pesos, lo que equivale al 8,93 por ciento de los 200.028 millones de pesos que irán a las provincias. De esta tajada, 13.911 millones equivalen a las transferencias de fondos coparticipables (un 8,57 por ciento del total de la coparticipación secundaria). Sin embargo, para la oposición el ajuste será trasladado a las provincias, como sucede este año. "Este Gobierno en la práctica fogonea una lógica que combina el ajuste inflacionario con el ajuste de las provincias", dijo Claudio Lozano, economista del Frente Amplio Progresista. El cívico Alfonso Prat Gay sostuvo que el gran problema de las economías regionales es el atraso cambiario, porque todo sube 25 por ciento y el tipo de cambio sólo asciende un 11 por ciento.

