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Murió Bussi, un ícono de la represión

Estaba hospitalizado en Tucumán. Había sido condenado en 2008 a prisión perpetua por el asesinato durante la dictadura de un senador justicialista.

25 de noviembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Murió Bussi, un ícono de la represión
En el banquillo. Bussi recurría a asistencia respiratoria durante los últimos juicios que tuvo que afrontar (DyN/Archivo).

Murió ayer en la ciudad de Tucumán el ex general Antonio Domingo Bussi, un emblema de la represión que se desató el 24 de marzo de 1976, cuando los militares, con la connivencia de grupos civiles, tomaron por asalto el poder. Bussi permanecía internado desde el lunes pasado por un agravamiento de sus problemas cardíacos, lo que había derivado en un deterioro progresivo e irreversible de su salud. Tenía 85 años y había nacido en Victoria, Entre Ríos, el 17 de enero de 1926. El difunto había sido degrado como general del Ejército tras la pena a prisión perpetua que recibió el 28 de agosto de 2008 por el asesinato, en 1976, del senador justicialista Guillermo Vargas Aignasse. En ese proceso también resultó condenado otro represor contumaz: Luciano Benjamín Menéndez, el ex jefe del Tercer Cuerpo de Ejército que al día de hoy acumula seis sentencias a perpetua por delitos de lesa humanidad. Cuando en la Argentina las diferencias políticas y de pensamiento se dirimían a los tiros, en 1975, durante la presidencia de María Estela Martínez de Perón, Bussi se puso al frente del Operativo Independencia, la ingeniería ideada por aquel gobierno (el decreto fue firmado por Ítalo Luder) para "aniquilar a la guerrilla" en los montes tucumanos. Con los méritos y reconocimientos de sus superiores, con la dictadura fue designado interventor de la provincia de Tucumán, cargo que ocupó hasta fines de 1978. Fueron esos días los de mayor actividad represiva de parte de los grupos de tareas comandados por Bussi y Menéndez, que en la interna de los cuarteles eran adversarios, aunque coincidían en los métodos atroces de la tortura y el exterminio de los que pensaban distinto. Como sucedió en Córdoba, en Tucumán Bussi se valió de policías de mala fama para formar un grupo operativo de la Brigada de Investigaciones. Quedó probado que participaba en persona de las sesiones de torturas y asesinato de detenidos. Perdón y votos. Con la recuperación de la democracia en 1983, la Justicia avanzó sobre decenas de militares acusados de violaciones a los derechos humanos, aunque muchos de ellos, como Bussi y Menéndez, fueron alcanzados por el beneficio de las leyes de obediencia debida y punto final refrendadas por el presidente Raúl Alfonsín. Pasaron muchos años para que el Congreso y la propia Justicia declararan de nulidad absoluta aquellas normas (también el indulto dictado por Carlos Menem) para que los represores se sentaran en el banquillo de los acusados. De la mano del menemismo, el cantante Ramón "Palito" Ortega ganó la gobernación de Tucumán en 1991. Pero ya cobraba presencia pública el partido fundado por Bussi: Defensa Provincial-Bandera Blanca. Con ese sello, llegó a la gobernación por el voto popular en 1995. Luego lanzó Fuerza Republicana, que lideró con su hijo Ricardo, quien intentó sucederlo en 1999 pero fue derrotado por Julio Miranda (PJ). Antes de que lo acorralara la Justicia por represor, a Bussi se lo acusó de manejos turbios con los dineros públicos. En 2003 fue elegido intendente de la Capital tucumana; pero antes de asumir quedó preso por el delito de peculado. Se cree que se había apropiado de varios millones de dólares producto de negociados durante su gestión como gobernador. Ni en su hora final el ex general se animó a conceder el reclamo que la sociedad le hizo: un mínimo gesto de arrepentimiento.

Afuera los mendigos

Mundial de 1978. Una de las medidas más polémicas que pintaban de cuerpo entero a Antonio Domingo Bussi durante su gestión como gobernador de facto de Tucumán fue la expulsión a los cerros catamarqueños de todos los mendigos que se encontraban en las calles de San Miguel de Tucumán, en junio de 1977. La intención era "limpiar" la ciudad con motivo de la visita del entonces dictador Jorge Rafael Videla para inaugurar la autopista norte de San Miguel de Tucumán, a un año de la disputa del Mundial de Fútbol de 1978.

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