Municipales eligen mañana entre Daniele y Quiñone
El primero busca extender a 30 años su liderazgo en el gremio. El Ejecutivo sigue con expectativa el proceso, que definirá a su interlocutor.
Si la situación general de la Municipalidad de Córdoba no tuviera la magnitud crítica que tiene, el proceso de elecciones internas que vivirá mañana el Suoem generaría interés acotado sólo para los 10 mil empleados municipales que designarán a sus representantes sindicales por los próximos tres años. Pero con un municipio en crisis y con la marca indeleble del poder del Suoem a cuestas, el perfil de quienes conduzcan al gremio se ha convertido, desde hace años, en un asunto de interés central también para el equipo que gobierna la ciudad.El actual secretario general, Rubén Daniele, va por su reelección para tratar de redondear 30 años ininterrumpidos liderando el Suoem y después –posiblemente– pasar a cuarteles de invierno, como él mismo ha deslizado en varias ocasiones.Tal como ocurrió en 2008, ahora también tendrá en frente a Ariel Quiñone, el delegado de Recursos Tributarios que supo mostrar picos de rebeldía en el inicio de la gestión de Daniel Giacomino. No obstante, ese dirigente no logró hasta ahora escalar posiciones de poder en la interna del gremio.Hace tres años, Daniele se impuso a Quiñone con el 82,5 por ciento de los votos y también esta vez es amplio favorito a retener la conducción.La pulseada interna encuentra a Daniele con dos frentes abiertos, que todavía no ha logrado saldar. En lo personal, carga con una imputación judicial (que ya tiene pedido de elevación a juicio) por incitación a la violencia. La acusación devino a partir de declaraciones que Daniele formuló en el marco del dilatado conflicto que los municipales libraron con la gestión de Daniel Giacomino, en la segunda mitad de 2009.Y en lo específicamente gremial, no logró imponer –como pretendía– el pase a situación de contratados de unos 400 monotributistas que dejó la gestión saliente.Si finalmente logra mantenerse al frente del Suoem, a Daniele lo esperan al menos tres años de ríspida relación con Ramón Mestre hijo, de modo similar que entre 1983 y 1991 enfrentó al padre del actual intendente.

