La misma fiesta de hace cuatro años con un gran ausente
Cristina y los suyos desataron la algarabía. Terminó bailando en Plaza de Mayo. Pero la celebración estuvo signada por la evocación de Néstor Kirchner.
Buenos Aires. El mismo escenario y las mismas formas que tuvieron las celebraciones de su elección hace cuatro años y de su triunfo anticipatorio en la interna abierta de hace 10 semanas, rodearon su reelección histórica por donde se lo mire. Pero esta vez hubo un gran ausente, a la vez que gran presente: su compañero de vida y de política, Néstor Kirchner, al que Cristina Fernández lo hizo merecedor de la hazaña de lo que serán doce años de gobierno en continuado. La fiesta fue desbordante. Desde temprano, antes del cierre de la elección, centenares de militantes juveniles, sobre todo de La Cámpora y la JP, comenzaron a reunirse frente a una de las esquinas del Hotel Intercontinental, histórico búnker K. A medida que avanzaban las horas, hasta el primer dato oficial que dio el ministro del Interior, Florencio Randazzo, anticipando el resultado, el desborde de militantes, mezclados entre ministros, funcionarios y dirigentes, alcanzó hasta el segundo subsuelo del hotel. Y a la hora del discurso de 35 minutos de Cristina, copó el Salón Montserrat, en teoría destinado a la prensa, que tuvo que confirmarse con verlo por televisión. Para finalmente marchar hacia la Plaza de Mayo, donde decidió ir la Presidenta, fuera de programa, para saludar a los que desde media tarde la esperaban convocados por el Movimiento Evita y La Cámpora. Una curiosidad cordobesa: en primera fila frente a la Pirámide de Mayo, un cartel de Icho Cruz. Cerca de las 20:30, Cristina llegó al hotel. Después de recorrer en auto las cinco cuadras que lo separan de la Rosada, saludó con la mano en alto a simpatizantes e ingresó al estacionamiento por la calle Piedras. Desde hacía un rato la aguardaba su ministro de Economía y vicepresidente electo, Amado Boudou. De inmediato, se recluyó en el piso 19, en compañía de sus hijos Florencia y Máximo y su nuera Rocío. También con ella estuvieron sus hombres de confianza: el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini; Juan Manuel Abal Medina y el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández.Desde el atril, Cristina hizo numerosas referencias a su esposo, a tres días del primer año de su muerte. Pareció a punto de quebrarse, pero se recompuso: "No sé si hoy es un día de tristeza o de alegría". Boudou, al igual que la noche del 14 de agosto, siguió el discurso de pie, en el centro del escenario, vestido con jean, campera de cuero negra con listones blancos en las mangas, y remera negra, también como aquel día. Además de invitar a sus tres familiares, la Presidenta también convocó a la novia del vice, la periodista Agustina Kampfer.Después, partió rumbo a Plaza de Mayo, donde después de un breve discurso, bailó con sus hijos y Boudou.

