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Mestre ganó por 8 puntos y le sugirió su receta a Alfonsín

Obtuvo la diferencia que había pronosticado. Destacó la unidad del partido y pidió renovación a nivel nacional.

19 de septiembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Mestre ganó por 8 puntos y le sugirió su receta a Alfonsín

Con un triunfo holgado y contundente, Ramón Mestre le permitió a la UCR recuperar el gobierno de la ciudad de Córdoba, que ese partido llegó a manejar ininterrumpidamente durante 16 años (1983-1999). El postulante radical vivió una jornada redonda en todo sentido: ganó –según él mismo dijo– en todas las seccionales de la ciudad, recibió el acompañamiento de los principales referentes nacionales de su partido, además del saludo personal del gobernador Juan Schiaretti (PJ), y se posicionó como el gran emergente en un radicalismo que venía de capa caída hace tiempo."Voy a ganar por ocho puntos", fue el preciso pronóstico que deslizó Mestre a este cronista el pasado jueves en la Isla de los Patos, cuando se aprestaba a encabezar su cierre de campaña. El vaticinio fue un pleno. Anoche, con el escrutinio provisorio consumado sobre el 98,60 por ciento de las mesas, la UCR se alzaba con 234.364 votos (35,65 por ciento), contra 181.619 (27,63) de Olga Riutort (Fuerza de la Gente).Puertas adentro de la UCR, el triunfo se vivió desde muy temprano con una certeza casi absoluta. Pasado el mediodía arrancaron los aprestos para engalanar la Casa Radical como en sus mejores épocas. Y el temprano reconocimiento de la derrota por parte de los principales rivales (Olga Riutort, Héctor Campana y Esteban Dómina), también contribuyó en ese sentido, aún cuando sólo se conocían estimaciones realizadas en boca de urna.Desde las 18, cuando cerró el comicio, la vieja sede partidaria de bulevar San Juan y Vélez Sársfield se convirtió en un hervidero. "Volveremos, volveremos a ser gobierno, como en el '83", cantaban los militantes, mezclando el alcance local de la elección con lejanas expectativas nacionales.Mestre ingresó al edificio recién después de las 21, secundado, entre otros, por su vice Marcelo Cossar, y los dirigentes Rubén Martí, Ernesto Sanz (presidente nacional de la UCR), Miguel Nicolás e Hipólito Faustinelli. También estuvieron Mario Negri y Oscar Aguad.La entrada fue tumultuosa, debido al desborde festivo, pero además trajo un aditivo especial: mientras Mestre se abrazaba con todo el mundo, en segundo plano aparecieron el gobernador Juan Schiaretti y el postulante del PJ, Héctor Campana, quienes, en un gesto inédito que fue agradecido por Mestre, se acercaron para felicitar personalmente al ganador. Su presencia fue seguida con respeto y algún silbido aislado por parte de los presentes.Pasado ese singular episodio, Mestre abandonó la idea de dar una conferencia de prensa en el salón principal –como habían programado sus voceros– y eligió trepar un par de pisos para subirse al balcón que da hacia la ex Plaza Vélez Sársfield, desde donde saludó a los militantes. En conjunto. En su discurso, reiteró la necesidad de "llevar adelante la recuperación de Córdoba", tras mencionar que la ciudad "está en una situación complicada". De todos modos, no pasó facturas, ni hizo demasiadas menciones hacia la actual gestión, encabezada por Daniel Giacomino. También definió su intención de "trabajar en conjunto con el gobernador electo", José Manuel de la Sota y del mismo modo con quien resulte nominado presidente en las nacionales del 23 de octubre próximo."Lo hemos dicho ya en la campaña. Es muy importante que tengamos, a pesar de las diferencias partidarias, la suficiente madurez para trabajar y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos", señaló.De cara a su futura gestión, no avanzó en definiciones puntuales y se permitió pedir que por ahora lo dejen festejar y disfrutar "por el esfuerzo de siete años", que le insumió llegar al sillón mayor del Palacio 6 de Julio. Sí remarcó, en cambio, que "lo peor que se puede hacer es generar expectativas desmedidas", y apoyó en ese criterio el hecho de haber hecho "pocas promesas" durante su campaña.Mestre calificó como "histórica" su performance electoral, tras asegurar que ganó "en todas las seccionales".Luego se permitió dar un mensaje de alcance nacional, a partir de la presencia del ya mencionado Sanz y también del candidato a presidente, Ricardo Alfonsín, quienes fueron los primeros en llegar a la sede radical, alrededor de las 19."Este triunfo no es producto de la casualidad, ni de la división de otros partidos, como dicen por ahí, sino del trabajo militante, de tener un partido unido y un objetivo común más allá de las diferencias", destacó el intendente electo. Y a renglón seguido, se permitió hacer "una humilde sugerencia" a sus correligionarios de todo el país para que imiten esa fórmula.También pidió expresamente "dar espacio a los dirigentes más jóvenes" o bien a aquellos que todavía no han tenido posibilidades de mostrarse en toda su dimensión. Claramente Mestre se instaló en Córdoba como un nuevo líder, que expresa un recambio generacional, y a nivel nacional, como el niño mimado que le devolvió al partido la chance de gozar las mieles de un triunfo en la segunda ciudad del país."Las UCR sigue teniendo posibilidades mientras se ocupen los espacios que hay que ocupar y aparezcan dirigentes nuevos. Así logramos la recuperación que hoy tuvimos en la ciudad", insistió.En los pisos más altos de la Casa Radical el festejo de los dirigentes era interminable. Y en las afueras, los militantes volvieron a cantar como no lo hacían desde hace muchos años.