Mestre endurece los controles a la venta ambulante en el Centro
Aumentará la cantidad de policías que acompañan a los inspectores de control de la vía pública. Lo dispuso después de que siete agentes resultaran heridos por puesteros.
El intendente de Córdoba, Ramón Mestre, no está dispuesto a ceder en su decisión de erradicar a los vendedores ambulantes del Centro de la ciudad. El eje de su política es el control y es por eso que, luego de que inspectores municipales y policías resultaran heridos –ayer y el sábado– por agresiones de los puesteros en la peatonal, dispuso duplicar la cantidad de policías que acompañan a los agentes de Control Integral de la Vía Pública en esa zona. Hasta ahora, unos 12 agentes policiales escoltaban a los cerca de 30 inspectores por turno que controlan el centro, según explicó el inspector Víctor Romero, delegado del gremio de municipales (Suoem). Ahora, habrá 30 policías por turno, es decir, uno por cada inspector (Ver Galería de fotos).Además, esta semana volverán los controles que el municipio realiza junto con la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip), Migraciones, la Policía Fiscal y la Policía, informó el Ejecutivo. A una semana de asumir la intendencia, en diciembre pasado, Ramón Mestre lanzó un intenso operativo en el área central para sacar a los vendedores sin autorización. Desde entonces, la peatonal es escenario del juego del gato y el ratón: los ambulantes se instalan y, al pasar los inspectores, con rapidez, levantan sus puestos. Apenas pasan los controles, vuelven a acomodarse. Pero en los casos en que los vendedores no se van, los inspectores les secuestran la mercadería. Allí es cuando se desatan los incidentes, como los registrados ayer, cuando un vendedor golpeó a un inspector, y el sábado, cuando varios ambulantes le pegaron tres inspectores y a dos policías, y a uno de ellos le tiraron combustible, según relató Romero.Hasta ahora, los controles no solucionaron el problema; sólo disminuyeron la cantidad de puestos en los días y horarios en que hay inspectores. Sin embargo, el municipio reforzará esa estrategia porque considera que ése es su rol primordial."Lo principal es que el Estado esté presente para controlar, porque esa actividad viola las normas municipales", afirmó a este diario Diego Mestre, director general del Área Central y hermano del intendente.La ordenanza N° 6658 de año 1977 dice: "Queda prohibido la actividad de vendedores ambulantes no autorizados dentro del ejido municipal". Y la última reforma del Código Municipal de Faltas (ordenanza N° 12.001), establece una multa de entre cien y mil pesos y el decomiso de la mercadería a quienes realicen esa actividad. Sin solución a la vista. Consultado sobre cuál sería una solución definitiva, Diego Mestre afirmó: "Es difícil, porque los vendedores no van a estar de acuerdo con ir a otro lado, cualquiera sea el lugar donde propongamos trasladarlos". Y advirtió: "Además, la Municipalidad no puede avalar una actividad que está fuera de las normas. Porque no sólo violan las ordenanzas, también las leyes provinciales y federales porque no pagan impuestos y tampoco se conoce la procedencia de la mercadería". En diciembre pasado, la Municipalidad intentó que los vendedores se trasladasen al Parque Las Heras, pero no funcionó. Los puesteros argumentaron que allí no tenían luz ni baños, y que es una zona por donde la gente no pasa a pie."Si nos dan un buen lugar, vamos; pero en el parque no se podía estar", dijo Claudia, una vendedora de 49 años. Sobre la alternativa de una feria franca, el funcionario afirmó: "Hay una posibilidad, hipotética, eventual y futura, de que se instalen ferias francas en los barrios. Pero no es seguro. Y, en caso en que se haga, tampoco es posible tenerlas abiertas los siete días de la semana".En tanto, los comerciantes se quejan de que los ambulantes son competencia desleal y que obstruyen el paso en la peatonal, mientras que muchos de los puesteros, que no tienen otra fuente laboral, reclaman que los dejen trabajar.
Puntos de vista
Betty, vendedora ambulante: "Por cuatro años tuve permiso para vender en la Plaza Vélez Sársfield. Pero desde 2006, no me lo renuevan y doy vueltas por el Centro. Ya pedí la renovación, pero no me la dan. Quisiera que me permitan vender en la Plaza San Martín. Es mi único ingreso."
Fabiana, comerciante de la peatonal: "Los puestos obstruyen la visual de la vidriera y obstaculizan el ingreso a nuestro local. La gente prefiere ir a los shoppings para no tener que estar sorteando obstáculos. Además, son una competencia desleal, porque no pagan impuestos."
Diego Mestre, director general del área central: "La Municipalidad no puede avalar una actividad que está fuera de las normas. Porque no sólo violan las ordenanzas, también las leyes provinciales y federales, porque no pagan impuestos y tampoco se conoce la procedencia de la mercadería".

