El mercado, a contramano del eslogan oficial
El fomento de la cría o de las exportaciones (vía quita de retenciones) es una medida esperada por la cadena agroindustrial de carnes. Carlos Petroli.
Una bandeja de carne premium sin hueso (un kilo y fracción) cotiza por encima de los 70 pesos en un supermercado líder. A contramano del eslogan oficial, la carne ya no es "para todos". Por eso, el consumo se planchó. Los bifes no están al alcance de cualquier bolsillo. Así es como operadores mayoristas y frigoríficos exportadores (que cuentan con una estructura industrial importante en instalaciones y empleos) acusan una "saturación del mercado". Esto es, una sobreoferta que, incluso, ha hecho retroceder los precios de la hacienda.Una gran paradoja: se habla de sobreoferta cuando el stock bovino cayó a sus mínimos históricos; también las exportaciones (se proyectan para este año de 250 mil a 270 mil toneladas, las más bajas desde la crisis de la aftosa en 2001). La contradicción se explica, sin embargo, porque el consumo se ha desplomado. Y porque el negocio de los exportadores tampoco cierra (con un dólar a 3,45-3,50 pesos, deducidas retenciones del 15 por ciento). Además, las exportaciones están "cupificadas". Hasta que el stock ganadero dijo basta, la carne a precios congelados estuvo disponible "para todos". Incluidos los consumidores de mayor poder adquisitivo (que no necesitan de subsidio estatal o de productores).Si se comparan los 70 pesos de la bandeja del súper con los 80 pesos con los que se accede desde el camión oficial a una caja de 10 kilos, se explica el esfuerzo público. En términos de clientela (electoral), la cosecha sería mayor o, cuanto menos, proporcional a la diferencia para retirar el asado en una carnicería. Allí, el precio de una parrillada ya no es "para todos".

