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Los altos costos de las distorsiones

Las intervenciones deliberadas sobre los precios terminan generando estas consecuencias. Alejandro Rollán.

23 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Los altos costos de las distorsiones

Las intervenciones deliberadas sobre los precios terminan generando estas consecuencias. Los buenos márgenes que exhibió el comercio minorista de carne -mientras el cepo del Gobierno mantenía frenados los precios de la hacienda- y la firmeza del consumo convalidaban los reajustes al mostrador. Estos factores hicieron que las carnicerías se convirtieran en un negocio en expansión, casi en exceso. Mientras la demanda lo permitió, había lugar en los barrios para la convivencia y competencia de varios locales. Hoy, el escenario dio un giro de 180 grados. La carne no está cara porque el carnicero sigue acumulando utilidades, sino porque se ha convertido en un bien escaso.

La baja en el consumo coincide en magnitud con una fuerte caída en la producción de carne. Un ejemplo de que la regulación oficial no tuvo resultado. Liberado el precio de la hacienda, y con el consumidor dispuesto a recortar sus preferencias por los cortes vacunos, el colchón que representaban los márgenes minoristas se ha reducido al espesor de una manta que, en muchos casos, no alcanza para cubrir los gastos.

Sin posibilidad de reconvertirse, el sector va inexorablemente a una depuración. Son los altos costos que provocan las distorsiones inducidas.