Un liberal más que moderado
Ni escraches kirchneristas, ni expresiones fanáticas a favor del escritor (y político) nacido en Arequipa. Horacio Aizpeolea.
Ni escraches kirchneristas, ni expresiones fanáticas a favor del escritor (y político) nacido en Arequipa. La hora y media que vivió Mario Vargas Llosa como expositor en la Feria del Libro transcurrió en un silencio respetuoso. Sobraron las especulaciones morbosas que hubo al respecto. Aunque llegó a la Rural tras cumplir cinco días de contactos con la centroderecha criolla (Francisco de Narváez, Mauricio Macri, Eduardo Duhalde y Patricia Bullrich), el premio Nobel se recostó en la charla de ayer sobre su perfil de escritor, el oficio que maneja con maestría y que provoca nulos rechazos.Aun así, no eludió el terreno político. Ya antes de subir al escenario, para su sorpresa, fue abordado (cordialmente) por Hebe de Bonafini. Y al leer un escrito de presentación, hizo referencia al episodio que había generado expectativas de un eventual choque entre adeptos y contras. Sin nombrar a Horacio González, el director de la Biblioteca Nacional que pidió su apartamiento como orador central de la Feria, lo llamó "adversario". A renglón seguido, agradeció a la presidenta Cristina Fernández. Criticó las dictaduras, y dijo que el liberalismo "es la gran doctrina que le resta ensayar a Latinoamérica".Se definió como "liberal", pero se mofó también de los liberales: "Tienen más divisiones que los trotskistas", dijo. También admitió ser inseguro: "No tengo respuestas para todos los problemas, dudo permanentemente", asumió. Acaso, esta confesión, ligada a su defensa de la libertad, haya marcado su paso por la Feria. Un paso que caminó por el centro, la idea política que más lo seduce.

