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La OEA debate sobre Honduras y el reclamo por Malvinas

Comenzará a deliberar mañana en la capital peruana. La agenda de temas incluye varios relacionados con la seguridad y la criminalidad en la región.

06 de junio de 2010 a las 06:00 p. m.
Agencia Télam
La OEA debate sobre Honduras y el reclamo por Malvinas

La cuadragésima reunión anual de la Organización de Estados Americanos (OEA) comenzará a deliberar mañana en la capital peruana y la agenda de análisis incluye varios temas como el relacionado con la seguridad y la criminalidad en la región, el reclamo argentino por las Islas Malvinas y, fuera de agenda, la situación de Honduras.

La cuestión más delicada a tratar será la referida a la nación centroamericana, suspendida como miembro de la OEA tras el golpe de Estado del 28 de junio del año pasado, que derrocó al ex presidente Manuel Zelaya.

En Honduras hubo unas elecciones muy cuestionadas el 29 de noviembre de 2009, tras lo cual asumió la presidencia Porfirio Lobo.

La Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) no reconoce al nuevo gobierno, por lo que será necesario un proceso de negociación arduo, "búsqueda de consenso", señaló una fuente diplomática argentina, para lograr el retorno pleno de Honduras al organismo intercontinetal americano.

En su reciente paso por la Argentina, el titular de la OEA, José Miguel Insulza, reconoció que la cuestión Honduras no figura en la agenda de Lima, pero "se tratará en las reuniones informales", dijo.

Las Islas. Otra cuestión de importancia para Argentina será el tema de Malvinas, donde nuestro país reiterará el reclamo de soberanía y posiblemente reitere su cuestionamiento por la exploración y explotación petrolera que, de manera unilateral, iniciaron dos empresas de origen británico en la zona circundante a las islas australes.

De hecho el canciller Jorge Taiana presentará mañana ante el plenario de los cancilleres de la región -al igual que la Argentina hace ante todos los foros internacionles- la postura que reiterará además por el efectivo cumplimiento de las disposiciones de las Naciones Unidas acerca de la realización de una mesa de diálogo, situación desoída, hasta el momento, por el gobierno británico, a pesar de los repetidos pronunciamientos de la ONU en ese sentido.En el mismo sentido, el embajador argentino ante las Naciones Unidas, Jorge Argüello, reclamó hoy "la necesidad de contar con el acuerdo británico para cumplir lo que mandan las Naciones Unidas", en el sentido de reabrir las negociaciones sobre la cuestión Malvinas.En comunicación con Télam desde Berlín, donde se desarrolló la 27th International Workshop on Global Security organizado por el Ministerio de Defensa de Alemania y por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, Argüello sostuvo que "es muy importante que ésta fue la primera vez que se habló del tema Malvinas en las 27 ediciones de este foro"."Aquí hay reunidos muchos ministros de Defensa de Europa, muchos generales de la OTAN, y también autoridades militares británicas, y para nosotros se justificaba hacer este viaje desde Washington a Berlín con la idea de estar presentes y manifestar nuestro discurso sobre Malvinas", explicó el embajador.Argüello expuso "la necesidad de contar con el acuerdo británico para cumplir lo que mandan las Naciones Unidas" respecto de reabrir las negociaciones sobre las islas del Atlántico Sur.Dijo además que "cualquier acción militar está definitivamente descartada por Argentina, por lo tanto la única alternativa es la negociación diplomática".

Más agenda. El tercer asunto en la reunión de la OEA será el de la seguridad y la criminalidad, en particular la tensión en la frontera mexico-norteamericana.

La cuestión tiene dos aspectos: el primero es la corriente migratoria de mexicanos hacia los Estados Unidos y las leyes y medidas restrictivas que impone el país más poderoso.

Otra cuestión son las armas que usan los narcotraficantes, bandas que hicieron base, la mayoría de ellas, en el norte de México.En una entrevista reciente que mantuvo el presidente azteca, Felipe Calderón, con su par de los EE.UU., Barack Obama, le reclamó por la tecnología que portan los delicuentes, armas que adquieren en el mercado norteamericano.