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La gran incógnita de hacer política sin Kirchner

Para saber cómo será el país de ahora en más, no sólo hay que atender a elementos políticos sino a reacciones humanas y psicológicas. Roberto Battaglino.

28 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
La gran incógnita de hacer política sin Kirchner

Argentina tiene desde ayer un dirigente controvertido menos y un ícono político más. La figura de Néstor Kirchner ha mutado y eso modifica inexorablemente el escenario.Los primeros en advertir que desde hoy hacer política es diferente fueron los referentes de la oposición. Tomaron nota de que se les ha esfumado el destinatario central de su discurso, que puede venir una revalorización de la imagen de Kirchner y que la posibilidad de una reunificación del peronismo es mucho más concreta.Propios y extraños coinciden en que la gran clave es Cristina y las decisiones que adopte apenas supere el duelo. Entre muchos caminos para transitar, la Presidenta puede decidir levantar murallas con sus aliados más radicalizados y asumir monolíticamente el liderazgo del proyecto gobernante desde 2003 o abrir canales de diálogo con ex socios, gobernadores y otras figuras del peronismo, junto con un mayor protagonismo de sectores moderados del gabinete y el consecuente relevo de los más irritativos.El primer camino no modificaría demasiado el escenario político actual, dividido en kirchneristas, peronistas disidentes, radicales y aliados, más las franjas de centroizquierda y centroderecha no contenidas en esos tres espacios. Pero si Cristina decide la segunda senda, el justicialismo puede ensayar una instancia de reunificación. Aparecerían así personajes que estuvieron cerca del kirchnerismo sin romper lanzas con los antikirchneristas. El nombre más repetido en esa conjetura es el de Daniel Scioli, al que algunos le suman a Carlos Reutemann, y desde Córdoba se anotó José Manuel de la Sota.La oposición no peronista refunfuñó cierto pesimismo, porque cree que una reunificación del PJ deja a esa fuerza con muchas posibilidades de retener el poder el año que viene. Se podría mostrar moderado y hacer una utilización de la figura de Kirchner, instalada en el terreno de los símbolos.Pero también hay una advertencia respecto de cómo puede darse ese proceso por el control del peronismo, en el eventual caso de una reunificación. Cualquier aproximación a la virulencia o la crispación le generaría descrédito en los sectores independientes, que son los que suelen terminar decidiendo el resultado electoral.En medio de expresiones públicas más o menos prudentes, los referentes de la oposición reconocieron en sus consideraciones más reservadas que se les ha modificado el escenario y que ello implicará, más temprano que tarde, un cambio de discurso. El jefe del proyecto del que estaban en contra ya no está. Y el dato es más que significativo.Esa ausencia puede implicar disgregación, fortalecimiento o regeneración del espacio, con nuevos aliados y otros actores. Para acercarse a esa respuesta, no sólo hay que tener en cuenta elementos políticos, sino que entran en juego cuestiones humanas y psicológicas tanto de quienes ejercen el gobierno como del conjunto social. A esas circunstancias también habrá que estar muy atentos, para saber cómo será la Argentina sin Kirchner.