"La gente reclama mejores opciones, no sólo oposición"
Alberto Fernández cuestionó con dureza la reforma judicial y la ley de blanqueo de capitales. Aseguró que el Gobierno improvisa en materia económica. Dijo que el PJ disidente sólo realiza críticas a los K.
Alberto Fernández fue uno de los hombres de confianza de Néstor Kirchner. Desde la jefatura de Gabinete, este porteño lideró la corriente de funcionarios no patagónicos, que en muchas oportunidades se enfrentó con los que llegaron de Santa Cruz con el matrimonio Kirchner.
Desde que dejó el influyente sillón de la jefatura de Gabinete, el 23 de julio de 2008, Fernández se convirtió en un crítico de la gestión de la presidenta Cristina Fernández. El propio dirigente admite que la jefa del Estado lo tiene señalado como uno de los opositores más “odiados”, tal vez, por aquel viejo dicho campestre: “No hay peor astilla que la del mismo palo”.
Alberto Fernández lanzó su propio partido en Capital Federal y en los últimos días estuvo en la ciudad de Córdoba, donde se reunió con peronistas de distintos sectores. También dio una charla en el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (Iaef).
Asegura que su objetivo no es ser candidato en octubre. “Mi intención es trabajar para preparar a un espacio político para gobernar, después de 2015”.
–¿Cómo ve el escenario político, de cara a las elecciones de octubre?
–Complejo, porque hay una oposición que sólo plantea críticas sobre lo que hace el Gobierno, pero sin plantear alternativas. Me parece que la gente está esperando de la política que se pueda continuar las cosas buenas y corregir los errores que ha cometido este Gobierno. Y esto me parece que es difícil que ocurra en la oposición, por vanidades personales, por cuestiones ideológicas o simplemente por incapacidad de comprender lo que la sociedad reclama. Por otro lado, hay una porción de la sociedad que se siente bien representada por el Gobierno y no le hace ningún tipo de cuestionamiento. Este sector es más monolítico.
–¿El Gobierno representa al peronismo?
–No. El Gobierno ha vaciado al peronismo. La prueba más recalcitrante de lo que es hoy el peronismo en el Gobierno, es la última declaración del partido a favor de la reforma judicial. No hubo discusión y se aprobó una declaración que fue escrita en la Casa Rosada. Esto no es propio de un movimiento social que salió a las calles para reclamar la libertad de (Juan Domingo) Perón. Al contrario, el Gobierno se queja de que mucha gente sale a reclamar por sus libertades. No puede ser que un partido que ha sufrido el exilio y la persecución política, avale estas leyes. Me parece que esa declaración que firmó la cúpula del PJ –que la integran muchos gobernadores– demuestra la decrepitud del partido.
–¿Cree que puede haber una opción a los K desde el propio peronismo?
–Yo creo que muchos peronistas piensan que el Gobierno no los representa. Durante muchos años, el PJ ha sufrido la acusación de ser poco democrático. Después hubo un gran esfuerzo para demostrar todo lo contrario, pero el Gobierno está reavivando aquellos fantasmas. Me parece que habrá varias expresiones del peronismo por fuera del Frente para la Victoria, porque no se sienten representado por estas políticas. El kirchnerismo representa a un sector muy sesgado y minoritario del justicialismo.
–Va a ser candidato en octubre?
–Vamos a ver, pero no es mi prioridad. Mi intención es trabajar para 2015. No hay que poner el carro delante de los caballos. Hay que preparar a un espacio político para gobernar después de 2015 y en eso quiero poner todo mi empeño.
–¿Qué opina del peronismo disidente?
–A mí me parece que el armado de un espacio político exige un debate mucho más amplio. Aunque como voluntad de rescatar al peronismo, me parece un esfuerzo valorable. De todas formas, considero que es una opción que debe tener algo más que estar en contra de las políticas del Gobierno. No basta con oponerse. La gente no está pidiendo opositores, está reclamando mejores opciones. La sociedad exige una opción superadora de este Gobierno, no sólo que la cuestione o se oponga.
–¿Le sorprendió el blanqueo que impulsa el Gobierno?
–Ya nada me sorprende. En esta cuestión hay una cosa positiva o la otra muy negativa. Lo bueno es que el Gobierno por primera vez está admitiendo que tiene un problema en el manejo de la economía. Aunque no sé si se ha dado cuenta de la dimensión del problema. No es creíble un Gobierno que tiene a un ministro de Economía (Hernán Lorenzino) que un día dice que el dólar ‘no le importa a nadie’, pero al otro día anuncia una medida tratando de ordenar en algo la salida de divisas de sistema financiero. Es un extraño blanqueo que beneficia a los especuladores, que hasta pocos días atrás eran los causante de todos los males para los funcionarios K. Pero, además de no preguntar de dónde sacaron los dólares, les pagan intereses. Esto es insólito. Esto demuestra la improvisación y la falta de ideas, que siempre ocurre cuando no se asumen los problemas.
–Anticipó en una de sus respuestas anteriores su opinión sobre la reforma judicial, ¿pero por qué cree que la impulsan?
–No encuentro una explicación lógica, porque esas leyes son una vergüenza. A los argentinos nos ha costado mucho construir esta democracia y el Poder Judicial es un pilar fundamental. La Presidenta ha enviado proyectos al Congreso que conculcan el derecho que tienen todos los ciudadanos de recurrir a la Justicia cuando se sienten perjudicados. Pero, además, se ha puesto una espada de Damocles sobre todos los jueces. Y me parece que es penoso este retroceso intelectual de la Presidenta. Diez años atrás, pensaba totalmente distinto. Yo confía que la Justicia no permitirá aplicar esta reforma, que es absolutamente inconstitucional. La sociedad debe estar muy atenta a esta situación.
Político y docente. Alberto Ángel Fernández nació en Capital Federal. Tiene 54 años y ocupó la Jefatura de Gabinete de la Nación desde el 25 de mayo de 2003 hasta el 23 de julio de 2008. En 1989, durante la presidencia de Carlos Menem, se desempeñó como superintendente de Seguros de la Nación. En 1992, fue destacado como uno de los 10 Jóvenes Sobresalientes de la Argentina, junto con Gustavo Beliz y Martín Redrado, entre otros. Desde hace 25 años, es profesor adjunto del Departamento de Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires.

