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El juego de las intenciones

Para muchos, los sucesivos ruegos de Cristina Fernández a la conducción cegetista para que afloje con los bloqueos y los reclamos salariales superiores al 24 por ciento son un mero acomodamiento de discurso de cara a las elecciones. Adrián Simioni.

12 de mayo de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
El juego de las intenciones

Para muchos, los sucesivos ruegos de Cristina Fernández a la conducción cegetista para que afloje con los bloqueos y los reclamos salariales superiores al 24 por ciento son un mero acomodamiento de discurso de cara a las elecciones. Para ganar en primera vuelta, sin balotaje, se supone que la Presidenta debe dar una imagen de moderación ante una clase media que la izquierda presume timorata y la derecha una víctima inconsciente de este Gobierno. Y esa es la meta que perseguiría el doble juego con Hugo Moyano: él es la columna vertebral del plan reeleccionista y, a la vez, el punching ball con el que la Presidenta se disfrazará de moderada ante los votantes más remisos. Es bastante probable que sea así. Pero también es factible que no lo sea.Es imposible que nadie vea en el Gobierno –en el Ministerio de Economía, al menos– que el circuito inflación-salarios hace rato que no refleja ninguna variación de la productividad real de la economía y que, superado cierto punto, sólo puede atentar contra la inversión y, más importante, contra la competitividad ya muy menguada de la economía argentina.Tomemos el ejemplo de la industria alimentaria, en la que esta semana se produjeron bloqueos, asambleas y paros. El aumento del 42 por ciento en el básico que reclama el gremio –para cualquier tamaño, localización u orientación de las empresas del sector– en una de esas puede ser absorbido por algunas industrias. Pero sin duda va a descolocar a fábricas que usan mano de obra en forma intensiva, que están en el interior recóndito del país o que exportan y cuyos márgenes son cada vez más acotados. Es decir, van a golpear a todas las industrias que el kirchnerismo dice defender. Como sucedió con la ganadería, cuando el kirchnerismo más cerril y económicamente incompetente, creyendo que peleaba contra la Sociedad Rural de la década infame, forzó la descapitalización de pequeñísimos ganaderos que vendieron a tres lo que hoy tienen que recomprar a 10. El que no lo crea, debería darse una vuelta por Cruz del Eje. El famoso "modelo" tiene hoy unos fundamentos casi inversos a los de 2007 y eso es lo que terminará marcando el paso. Incluso pese a sus intenciones conscientes (como podría ser la de usar a Moyano como punching ball ), los gobiernos suelen tomar decisiones que los terminan llevando por rumbos que ni imaginaron. No va a ser la primera vez que suceda.