Intrigas de una pulseada subterránea
En público, Juan Schiaretti descartó de plano que exista una presión del kirchnerismo para que se convierta en candidato a intendente de Córdoba. Julián Cañas.
En público, Juan Schiaretti descartó de plano que exista una presión del kirchnerismo para que se convierta en candidato a intendente de Córdoba. Pero, desde hace tiempo, en la Casa de las Tejas sospechan que no son precisamente los K quienes impulsan esta estrategia electoral, sino el propio José Manuel de la Sota.
Aunque la interna peronista para cargos electivos fue convocada por el Congreso Provincial para el 1° de mayo próximo, nadie duda de que De la Sota será el postulante oficialista.
En el entorno de De la Sota, admiten con preocupación que la Capital, que aglutina al 42 por ciento del electorado provincial, es el distrito más esquivo para el ex gobernador.
En ese contexto, y si bien es casi imposible que coincidan en un mismo día la elección del intendente capitalino con la de gobernador, De la Sota necesitaría un candidato a intendente fuerte en la campaña, que le sirva para levantar su imagen en la ciudad de Córdoba.
Las encuestas marcan que Schiaretti hoy es el peronista con mejor imagen en la Capital, superando con holgura la intención de votos de De la Sota.
De allí que el ex gobernador argumenta que Schiaretti sería el mejor candidato del PJ en la Capital. Las declaraciones de Eduardo Accastello, en favor de De la Sota y contra el mandatario provincial, seguramente alimentarán las sospechas de que el delasotismo está detrás de la operación para que Schiaretti vaya por la Intendencia.
El actual gobernador rechazó esta posibilidad. Pero no está cerrada la pulseada subterránea que el gobernador y su antecesor mantienen por el control del peronismo cordobés.

