La Iglesia reclamó por los pobres y excluidos en el país
En sus mensajes navideños, los obispos describieron con dureza la situación de la Argentina. Hicieron hincapié en la marginalidad.
Buenos Aires. Los obispos argentinos coincidieron ayer en expresar "preocupación" por los pobres y excluidos y reclamaron que la vida sea protegida mediante leyes desde la concepción, durante su desarrollo y hasta la muerte natural, al saludar a sus comunidades diocesanas por la Navidad. En cada uno de los mensajes navideños, los representantes de la Iglesia argentina pusieron énfasis en las situaciones de exclusión, de maltrato, de violencia y en la creciente marginalidad de jóvenes que viven en condiciones de pobreza estructural.Es el pronunciamiento más duro de la curia desde que reestableció relaciones con el Gobierno nacional.En ese sentido, el titular del Episcopado, José María Arancedo, sostuvo que "hay muchos ataques a la vida humana y no sólo en la fragilidad de la vida naciente con la amenaza del aborto, sino en todo su desarrollo posterior". "Violencia y maltrato de la niñez, presencia de la droga que avanza y deteriora a nuestros jóvenes, marginalidad y exclusión, siguen siendo desafíos que todos debemos asumir", indicó el arzobispo de Santa Fe.El cardenal Jorge Bergoglio (Buenos Aires) indicó: "Pienso en los hombres y mujeres, creyentes o no creyentes, que andan el camino de la vida y senderean tantas búsquedas en esperanza o en desesperanza, y me brota el deseo de acercarme, de augurar paz, mucha paz y también de recibirla".Los obispos correntinos Andrés Stanovnik, Ricardo Faifer y Hugo Santiago remarcaron que "el presente y futuro de nuestro pueblo depende del cuidado, respeto y amor que pongamos todos y cada uno por la vida humana y la familia".Desde Mar del Plata, Antonio Marino sostuvo que "es tarea impostergable trabajar para erradicar la pobreza, brindar educación que incluya a todos, defender la integridad física de los ciudadanos, y podríamos seguir añadiendo cosas fundamentales que nos preocupan a los argentinos en orden al bien común de la sociedad". "Pero si el corazón del hombre no se abre a Dios, nos costará cada vez más construir una patria fundada en la pasión por la verdad, el amor y la justicia, pilares del bien común", completó.El tucumano Alfredo Zecca señaló que se confunden "los términos, adversario no es enemigo, discutir no es pelea, las cosas importantes merecen ser discutidas, para eso están las legislaturas, los parlamentos, la instancia de los medios que pueden promover encuentros". "Bendito sea Dios que podemos, en una sociedad democrática y pluralista, expresar nuestros pensamientos, nunca agradeceremos lo bastante el tener libertad de expresión y hacer un buen uso de ella", dijo.El obispo de Rosario, José Luis Mollaghan, pidió "que esta luz de una esperanza nueva nos impulse también a un verdadero amor y solidaridad, especialmente hacia los que más necesitan, los más débiles y los que sufren".Mientras, Alfonso Delgado, de San Juan, llamó a que "la fe alumbre la responsabilidad colectiva, partiendo de las situaciones más materiales y organizativas de la sociedad, y se proyecte hacia las demás necesidades del ser humano".

