La hora pico del desacuerdo
Al mismo tiempo, los contribuyentes exigen que Mestre revise el costoso acuerdo que mantiene con el Suoem, y los opositores le reclaman que busque en la Provincia los recursos que le faltan. Virginia Guevara.
En los últimos días de octubre, la ciudad de Córdoba suele batir cada año su propio récord de indignación, cuando el municipio anuncia cuánto proyecta aumentar los impuestos.
La semana pasada, la queja vecinal lo cubrió todo, con un reproche que no apuntó tanto al 25 por ciento extra que pide Ramón Mestre para 2013 –la inflación es el único fenómeno de la economía que nadie ignora– como a lo que se presume que hará con esos recursos.
Esa presunción vecinal se basa en la experiencia y, además, tiene un sólido respaldo en los números oficiales: hubo un reordenamiento general en las cuentas, pero nada cambió en 2012 en la ecuación fundamental del municipio, que es la que establece cuánto se llevan los empleados y cuánto queda para los servicios y las mejoras que reclaman los vecinos.
En realidad, esa cuenta empeoró, porque este año no sólo se pagaron aumentos salariales propios de una administración pujante, sino que además se abonaron millonarias deudas salariales de años anteriores y se incluyó como contratados a más de 540 agentes que eran monotributistas. El Suoem ganó todas las pulseadas sin necesidad de llegar a grandes conflictos, pero sin dejar de hacer asambleas un solo día.
Mestre promete que en 2013 reducirá en cinco puntos el porcentaje de los ingresos que se destinan a sueldos. Si no cumple, romperá un contrato al que este año ya le tiene que sumar –si, tras la catarsis, los vecinos se lo conceden– un anexo de paciencia ciudadana. Si cumple, tendrá un conflicto de proporciones con el Suoem.
No es la única disyuntiva que deberá resolver Mestre en 2013. El plano político le presenta otro desafío: la oposición hizo cuentas y llegó al mismo resultado que las áreas técnicas municipales obtuvieron hace meses.
El resultado indica que el municipio debería interponer un reclamo millonario en medio de su buena relación con el gobierno de José Manuel de la Sota. Mestre, entre mayo y agosto, inició esa gestión, que se dio por concluida pese a sus magros resultados económicos.
Todo indica que en 2013 ese frente se le hará ineludible, y que tampoco será sencillo: De la Sota en 10 días también les dará malas noticias a los contribuyentes, y no lo hará para cederles los recursos a los municipios.

