La historia de una relación conflictiva
Kammerath-Fernández Limia: de socios a rivales. Juez-Giacomino: apenas dos años de convivencia. Giacomino-Vicente: una fórmula disfuncional.
Kammerath-Fernández Limia: de socios a rivales
La sociedad entre el ucedeísta y el peronista fue conflictiva y terminó en una ruptura total en términos políticos.
Germán Kammerath renunció en 1999 como vicegobernador de José Manuel de la Sota, para postularse como intendente de Córdoba. Su procedencia ucedeísta no le daba mayor anclaje en el peronismo local. De hecho, había llegado a Unión por Córdoba merced a un acuerdo entre su padrino político, el entonces presidente Carlos Menem y De la Sota. Como compañero de fórmula le pusieron a un peronista histórico, como lo era el ya fallecido Adán Fernández Limia. Esa misma alquimia peronista-liberal se replicaba en las bancas del Concejo. Todo anduvo medianamente bien hasta fines de 2001, cuando De la Sota rompió con Kammerath, le retiró todos sus funcionarios y lo dejó librado a su suerte.Desde ese momento, Fernández Limia no pasó a ser un acérrimo opositor, pero sí tomo toda la distancia que pudo de la gestión. Más aún: el peronismo no movió ni un dedo para frenar el proceso de revocatoria de mandato contra Kammerath, que finalmente quedó a mitad de camino.Muchos votantes capitalinos todavía le pasan facturas políticas a De la Sota por aquel paso en falso con Kammerath. En lo institucional, se trató del fallido debut del primer viceintendente, desde que esa figura fuera consagrada en la Carta Orgánica Municipal sancionada en 1995.
Juez-Giacomino: apenas dos años de convivencia
El actual intendente dejó su cargo de viceintendente a los dos años de asumir. Después, se volvería un enemigo de su mentor.
En 2003, puesto a elegir compañero de fórmula, Juez desempolvó su vieja amistad de estudiantes universitarios con Daniel Giacomino, quien conducía entonces el Laboratorio de Hemoderivados de la UNC. Políticamente, se trataba de un radical, pero en la heterogeneidad ideológica del juecismo eso no hacía ruido. Giacomino aportaba el perfil de “gestor”, al punto de que, siendo viceintendente, en la práctica comandaba la empresa Tamse.
Su rol duró apenas dos años. Ante la negativa de Héctor Campana (entonces jefe de los ediles juecistas) a ser candidato a diputado nacional, hacia ese cargo fue Giacomino. Las necesidades políticas del Partido Nuevo dejaban a la ciudad sin su segunda autoridad, con lo cual ese rol institucional fue ejercido por el presidente provisorio del Concejo, Néstor Borello.
Se consumaba así el segundo fracaso de los binomios municipales: de la pelea entre Kammerath y Fernández Limia, a la partida de Giacomino.
Aquella “obediencia” política del entonces viceintendente le sirvió para acumular méritos en su posterior disputa con Campana para obtener la candidatura a intendente en 2007.
La dupla Juez-Giacomino se presentó siempre en público como dos amigos de fierro, que tomaban mates juntos y compartían sueños políticos. Desde 2007, ese vínculo derivó en pesadilla.
Giacomino-Vicente: una fórmula disfuncional
Hoy, el intendente y su vice casi no tienen relación. Vicente formó su propio bloque, y se afilió a un nuevo partido.
El 1° de marzo de 2007, el entonces intendente Luis Juez ungió como su candidato a Daniel Giacomino. El armado de la fórmula no tuvo muchos bemoles. Hubo un primer acercamiento con el entonces legislador Ricardo Fonseca, pero Juez lo vetó. Luego apareció el nombre de Carlos Vicente, que no despertó mayores objeciones.
Desde la asunción misma, la relación entre Giacomino y Vicente estuvo plagada de idas y vueltas. A principios de 2009, la ruptura de Giacomino con Juez encontró a Vicente parado cerca de este último. Llegó a reprocharle al intendente el haberse “pegado” al gobernador Juan Schiaretti. Pero ese mismo año, Vicente se negó a ser candidato a diputado nacional por el juecismo y desde entonces también se alejó de Juez.
Tan disfuncional fue la relación con Giacomino que Vicente hasta llegó a armar un bloque propio de concejales y se apegó en exclusiva a su rol de conducción institucional en ese cuerpo.
Vicente blanqueó que casi no tiene diálogo con Giacomino y que nunca participó en la mesa de decisiones. El intendente, a su vez, le enrostró una supuesta falta de contracción al trabajo. Terminaron por igual peleados con Juez y comparten la senda del kirchnerismo, pero sin relación entre ellos.

