Hermano de Graiver refutó la versión oficial
El hermano y la hija del fallecido ex dueño David Graiver refutaron los testimonios de Lidia y Osvaldo Papaleo.
El hermano y la hija del fallecido ex dueño David Graiver refutaron los testimonios de Lidia y Osvaldo Papaleo.
A través de los diarios Clarín y La Nación , y mediante una declaración ante escribano público, Isidoro y María Sol Graiver desmintieron a Cristina Fernández de Kirchner, y sostuvieron que la venta, ocurrida el 2 de noviembre de 1976, se realizó "sin amenazas ni extorsiones y en libertad".
Isidoro manifestó "sorpresa" por los dichos de su cuñada, Lidia Papaleo, y su hermano Osvaldo, "que no se ajustan a la realidad".
"Realizamos las ventas de bienes de nuestros activos en las mejores condiciones que pudimos obtener, sin amenazas ni extorsiones y en libertad", dijo Graiver. Indicó que sí recibieron presiones de Montoneros y sostuvo que las declaraciones de los Papaleo "tergiversan las fechas y los acontecimientos".
María Sol afirmó que no tiene "acción o derecho alguno, sea patrimonial o moral" contra los accionistas y directivos pasados y actuales de Papel Prensa.
Isidoro Graiver ratificó que fue secuestrado el 15 de marzo de 1977 junto a sus familiares, incluidos los Papaleo. También recordó que en 1985 fueron indemnizados por el Estado.
Héctor Timerman. El canciller restó legitimidad a ambas declaraciones. "Debe estar sufriendo el síndrome de Estocolmo" (en relación a la identificación con sus captores que suelen sufrir los secuestrados), dijo sobre Isidoro. Sostuvo que "Isidoro no tenía nada que ver con la empresa", aunque fue uno de los firmantes del contrato.
Aníbal Fernández. El jefe de Gabinete empezó restando entidad al testimonio de María Sol porque, dijo, "entonces tenía 2 años, con lo cual del tema no puede conocer absolutamente nada". Y en cuanto a Isidoro, lo desestimó porque, dijo, sentía "despecho" hacia David Graiver. Lo fundamentó en un acta del Consejo de Guerra que la dictadura aplicó a los Graiver en la que la madre de ambos habla sobre el "disgusto" de Isidoro porque David no había depositado toda su confianza en él.

