Gobernar, más allá del duelo personal
Psicólogos y psiquiatras sostuvieron que la elaboración de la muerte de un ser querido es personal y no tiene un tiempo definido. Depende de la estructura psíquica y la red de afectos.
Al día siguiente de la muerte de Néstor Kirchner, Cristina Fernández, su esposa y presidenta de los argentinos, se mostró triste pero entera mientras miles de personas desfilaron para dar su adiós al ex mandatario. Pero lo cierto es que la pérdida de la pareja se considera el evento vital que causa mayor estrés a una persona, de acuerdo con un estudio basado en investigaciones estadísticas elaborado por los psiquiatras Thomas Holmes y Richard Rahe en 1967, y que, con algunas modificaciones para adecuarla a los tiempos actuales, sigue vigente hasta el día de hoy.Por eso, cómo afectará a la Presidenta la muerte de su marido, quien también fue su compañero de militancia y el principal mentor del proyecto político que hoy ella encabeza, es una pregunta que muchos se formulan. No obstante, psicólogos y psiquiatras consultados por este diario aseguran que la elaboración del duelo es un proceso personal, que no tiene tiempos definidos, y que depende básicamente de la estructura de personalidad de cada uno y de su fortaleza, así como de la red de apoyo afectivo y vincular que rodea a la persona."El duelo que sigue a la pérdida de un ser querido es un proceso absolutamente individual, que depende de cada persona", indicó el psiquiatra cordobés Eduardo Naides, quien advirtió que "no hay matemática que valga en esto"."El tiempo que puede llevar la reestructuración afectiva y cognitiva, podría insumir tres meses, seis meses, un año, pero eso dependerá de cada sujeto, de su estructura psíquica, de su fortaleza. Pero también es un proceso psicosocial, en el que interviene la red de apoyo afectivo y vincular que rodee a la persona", señaló el psicólogo Néstor Martiarena, a cargo de comunicación institucional de la Facultad de Psicología de la UNC.De la misma manera, la psicoanalista Mirta Paulozky, adjunta de la cátedra de psicopatología de la UNC, explicó que "en la relación con el otro, lo fuerte es lo que cada uno pone de sí en la otra persona, como la energía, las ilusiones, las expectativas, las fantasías. Uno se complementa en la relación con el otro. Y por eso, en el duelo, lo que hay es la pérdida de lo que uno depositó en ese otro"."Y eso que se perdió, y que a veces uno no sabe ni siquiera qué es hasta que la pérdida ocurre, es lo que se debe elaborar. Y elaborar el duelo significa poder canalizar la angustia, ponerle palabras a la angustia de la pérdida. Pero la forma de encarar esto no se puede generalizar, ni en los tiempos, ni en la forma", dijo Paulozky.Los expertos consultados señalaron a su vez que lo normal es que exista el duelo por la pérdida, aunque no todas las personas logran reconocer el dolor que conlleva. "Puede haber una negación, pero eso no es lo saludable", indicaron.Y también señalaron que pasar por un proceso de duelo no implica no poder asumir responsabilidades o quedar inmovilizado. "Al comienzo suele ocurrir que la persona esté absorbida por el trabajo psíquico que implica darle sentido a la pérdida, pero después el proceso de elaboración del duelo va a permitir que vuelva a sus actividades normales", indicaron."Inclusive –dijo Paulozky– ocuparse y preocuparse por otras cosas, ayuda a soportar la pérdida." El proyecto común ayuda. Sobre el caso puntual de la Presidenta, Martiarena consideró que "dado su perfil, y su actuación pública, se trata de alguien con un psiquismo bastante entrenado para enfrentar ésta y otras situaciones difíciles". En la misma línea, Naides sostuvo que "es evidente que Kirchner tiene que haber tenido en ella un peso muy importante. Pero eso no implica que su muerte la inmovilice"."Por el contrario, lo que puede suceder es que ella sostenga el proyecto que tenían en común 'en nombre' de su marido, y que eso tenga en ella una carga muy positiva que la ayude a superar la pérdida porque ella estaría 'devolviéndole' a él algo de lo que era su proyecto común".Por otra parte, los especialistas señalaron que cuando la muerte no es tan inesperada, o sea cuando ya existían señales de que el final de la vida podía ocurrir, la persona "ya tiene una cierta elaboración y por lo tanto está más preparada para afrontar la pérdida". "Al no ser tomado tan de sorpresa, la estabilización posterior es menos difícil, aunque siempre depende de lo individual", dijeron.

