Ganó la primera pulseada y ya va por otras dos
Para sorpresa de muchos, la gestión de Ramón Mestre logró atravesar la tercerización de la empresa municipal Crese sin mayores conflictos con el Surrbac, el poderoso gremio de los recolectores, referenciado a nivel nacional con los camioneros de Hugo Moyano. Rubén Curto.
P ara sorpresa de muchos, la gestión de Ramón Mestre logró atravesar la tercerización de la empresa municipal Crese sin mayores conflictos con el Surrbac, el poderoso gremio de los recolectores, referenciado a nivel nacional con los camioneros de Hugo Moyano. El traspaso a las empresas privadas Lusa y Cotreco se consumó sin que el Surrbac, otrora refractario a cualquier intento de privatización, siquiera atinara a chistar. Esa quietud le valió incluso duras críticas de otros dirigentes gremiales que se involucraron en la denominada Multisectorial que intenta –hasta ahora en vano– preservar a las empresas municipales frente a la oleada privatizadora de Mestre.Fue una primera batalla ganada por el intendente. Se peleó con la oposición política por los inasibles números de Crese y su viabilidad económica, pero zafó de trenzarse con el sindicato.No parece que vaya a caminar una senda tan tranquila ahora con el Suoem y la UTA, las otras dos fuerzas gremiales con las que debe entenderse la Municipalidad.A las puertas de iniciar su discusión salarial, el Suoem hace una semana que tiene paralizadas decenas de dependencias, bajo la esquiva denominación de "asambleas informativas". Los municipales van a la carga por una mejora de por lo menos el 25 por ciento en sus salarios, pero el margen de maniobra de Mestre, en términos financieros, es mínimo. Tanto es así que en los pasillos del Palacio 6 de Julio no se escucha hablar de porcentajes de aumentos, sino más bien de vías legales para frenar la embestida del Suoem. Descuento de horas no trabajadas y conciliación obligatoria, integran el menú oficial de opciones.A esto hay que agregar que desde ayer la UTA le suma a Mestre un nuevo frente de conflicto. Los choferes locales asimilan casi como una traición de sus dirigentes nacionales el acuerdo paritario del 18 por ciento e intentarán "engordar" esa cifra. A esta hora, evalúan alternativas para hacer que aquel porcentaje impacte más en el convenio local, por ejemplo pidiendo –como lo hicieron en 2011– que el incremento vaya al básico.Los reclamos gremiales de UTA implican, a la corta o a la larga, presión sobre la tarifa, que Mestre ya aumentó, y sobre los subsidios municipales, que el intendente eliminó para cortar la sangría de fondos hacia ese servicio.

