Está en marcha el primer juicio por la represión en Córdoba sin Menéndez
Tres ex policías están acusados por los asesinatos de tres militantes en 1976. Amenazaron de muerte a la familia de unas de las víctimas.
El cuarto juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en Córdoba por la dictadura comenzó hoy a las 9.50 en el Tribunal Oral Federal Nº2, con la novedad de que es el primero que se realiza sin Luciano Benjamín Menéndez en el banquillo.Tras la revisión de los datos personales de los tres acusados, los ex integrantes del Comando Radioeléctrico de la Policía Pedro Nolasco Bustos (ex comisario), José Vicente Woroná y José Filiberto Olivieri, a las 10 se puso en marcha la lectura de la requisitoria fiscal de elevación a juicio, en la que se detallan los secuestros y crímenes de tres militantes de la Juventud Peronista: Jorge Manuel Diez, Ana María Villanueva y Carlos Delfín Oliva (ver el texto completo en PDF).Menéndez también debería estar como acusado en este juicio, pero fue apartado porque tenía pendientes otros procesos. De todos modos, el año pasado un perito de la Corte Suprema dictaminó que no está en condiciones de salud de someterse a juicio, ni siquiera a través del sistema de videoconferencia. Actualmente cumple con arresto domiciliario en su casa de Bajo Palermo.
Nulidad. El juicio estaba previsto inicialmente para diciembre pasado, pero se fue postergando por las recusaciones planteadas contra dos de los integrantes del Tribunal: José Fabián Asís (fiscal adjunto en la primera condena de Menéndez) y José María Pérez Villalobo (el otro miembro es Carlos Lascano).Hoy, los abogados Benjamín Sonzini Astudillo y Alvaro Gáname (defensores de Nolasco Bustos y Woroná), insistieron sobre esa recusación, que está pendiente de un recurso extraordinario: pidieron la suspensión del juicio hasta una respuesta definitiva, lo que fue rechazado por el fiscal Carlos Gonella (habló de "un festival de recusaciones") y los querellantes.
Mañana se dará respuesta al planteo y es posible que los acusados, imputados de privación ilegítima de la libertad agravada y homicidio calificado, hagan uso de la palabra. En el juicio también interviene Elías Razek como abogado defensor de Olivieri.
El único querellante es Ángel Villanueva, hermano de Ana María, una de las tres víctimas. Es representado por los abogados de Hijos Claudio Orosz y María López.
Amenaza de muerte. La agrupación Hijos, en nombre de las organizaciones de derechos humanos, expresó esta tarde su "más enérgico repudio a las amenazas (de muerte) sufridas por la familia Villanueva, querellante en la causa".
"Una vez más, así como sucedió durante el desarrollo de la causa \'Gontero\' (2010), debemos salir a repudiar las estrategias amedrentadoras con las que pretenden parar toda investigación que los tenga en la mira. Ante el avance de la Justicia, ellos responden cobardemente con un mensaje de texto anónimo: \'Dejá de joder o los vamos a matar a todosi\'", señaló Hijos en el comunicado.
"Exigimos el inmediato esclarecimiento de estos hechos y pedimos que los responsables sean identificados y debidamente sancionados. Exigimos al Gobierno Provincial una profunda democratización de la Policía y el inmediato desmantelamiento del aparato represivo", agregó.
Los hechos. Según consta en la instrucción efectuada por el Juzgado Federal Nº3, los hechos ocurrieron el 2 de junio de 1976 alrededor de las 10.
Ese día, alrededor de las 10, Jorge Manuel Diez, Ana María Villanueva y Carlos "Delfín" Oliva conversaban con Héctor Hunziker en Caraffa y Octavio Pinto de barrio Villa Cabrera.
En ese momento habrían advertido la presencia de un policía, por lo que temiendo ser reconocidos se alejaron del lugar. Hunziker se encondió en una parada de colectivo cercana al lugar, mientras que los otros tres se habrían subido a un Fiat 128 azul propiedad de Diez, pero al parecer fueron interceptados por dos móviles del Comando Radioeléctrico.
De ambos móviles habrían bajado Nolasco Bustos, Andrés Rojo, Antonio Polakovich, Worona, Pedro Colazo y Olivieri, quienes habrían perseguido a Diez, Oliva y Villanueva, deteniéndolos y reduciéndolos a los golpes.
Estos tres jóvenes fueron ultimados en la zona del Chateau Carreras. Según un comunicado del Tercer Cuerpo de Ejército de esa época, habían evitado supuestamente un control policial y después fueron abatidos en un tiroteo.

