Esos oscuros dineros de las campañas
El Partido Justicialista de Córdoba cerró filas ante el caso de Marcelo Falo, con un argumento único: lo del ahora ex legislador es un tema estrictamente personal. Roberto Battaglino.
El Partido Justicialista de Córdoba, desde José Manuel de la Sota hasta Juan Schiaretti pasando por legisladores y dirigentes, cerró filas ante el caso de Marcelo Falo, con un argumento único: lo del ahora ex legislador es un tema estrictamente personal, que no tiene connotación política alguna.
Es más, el bloque de legisladores del oficialismo emitió un comunicado que insinuaba un respaldo a Falo y cuestionaba con dureza a los medios por difundir la noticia de que uno de los tenedores de cheques rechazados vinculaba su aporte de dinero con la campaña electoral del justicialismo.
La orden de los jefes del PJ fue taxativa: que no se vinculen los oscuros manejos de dinero del ex legislador y ex funcionario con los siempre poco transparentes movimientos de fondos proselitistas.
Pero siguen surgiendo elementos que habilitan esa conjetura. Primero fue que los cheques rebotados comenzaron a surgir en los días en que Falo se lanzó como precandidato a intendente de la ciudad de Córdoba; en ese momento, mantuvo una polémica pública con su rival Olga Riutort por el origen y manejo de los dineros de campaña.
Después, uno de los tenedores de cheques sin fondos sostuvo que el dirigente delasotista le pidió dinero para invertir en publicidad de la campaña de él y la de De la Sota y que, con los descuentos que conseguiría, ese aporte tendría dividendos importantes.
Ahora aparece otro dato más. Por aquellos días de fines de septiembre y principios de octubre, Falo recorrió agencias de publicidad de primera línea –según reconocieron integrantes de algunas de esas empresas–, proponiendo que le hicieran una campaña en vía pública y en medios “al fiado”, que pagaría cuando consiguiese aportantes, con el argumento de que esos contribuyentes aparecerían cuando los avisos estuviesen en la calle.
¿Falo manejaba una mesa de dinero que naufragó y, por eso, lanzó su candidatura que le permitiese recaudar fondos para cubrir ese quebranto?
Por ahora, es sólo una hipótesis en un caso muy poco claro en el manejo del dinero, tanto de los que lo pidieron como de los que lo hicieron circular y de los que lo pusieron.
Tengan o no vinculación, lo cierto es que los fondos de las campañas electorales siguen siendo el gran agujero negro de la política argentina y cordobesa.

