Entre los gestos y los hechos concretos
El Gobierno nacional apuró el descorche por el levantamiento de la barrera. Carlos Paillet.
El Gobierno nacional apuró el descorche por el levantamiento de la barrera que bloquea desde hace más de tres años la ruta internacional rumbo a Fray Bentos. Pero habría que ser cautos.
Cuando los presidentes rioplatenses eran Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez, los asambleístas acordaron bajarse de la ruta ante una promesa idéntica a la de ahora: realizar un monitoreo conjunto del río Uruguay y de la pastera Botnia, hoy UPM.
Sin embargo, aquella iniciativa, celebrada desde la política y la diplomacia, quedó enredada en las peleas entre Kirchner y Vázquez y nunca se cumplió. Y los asambleístas retomaron la protesta sobre el camino.
La relación de Cristina Fernández con José Mujica no es la de desconfianza que caracterizó a la de su marido con Vázquez; pero la repetición de errores puede reactivar el plan de lucha, a la luz de la ajustada diferencia que sacaron los que votaron por despejar el camino y esperar el meneado monitoreo.
Se deben producir gestos y hechos tendientes a dar por concluido este diferendo. No será sencillo irrumpir en la megaplanta de Fray Bentos con técnicos que no son uruguayos para monitorear a una empresa extranjera bajo sospecha de arrojar efluentes contaminantes al río.
Ayer, Mujica lanzó una primera advertencia, más allá de contagiarse del jolgorio por el levantamiento del corte. Sobre el monitoreo conjunto de la pastera, dijo que hay de por medio una "cuestión de soberanía", pero admitió que hay también "otras cosas en juego".
Jaqueado por la oposición de su país por permitir abrir las puertas de la ex Botnia a los controles técnicos argentinos, Mujica, de paso, disparó un tiro por elevación a la otra orilla: dijo que los técnicos uruguayos también deberán ir "al otro lado", para constatar la calidad del río Uruguay en la costa argentina y el funcionamiento de las empresas que allí operan.

