Un enojo que no sorprendió en el Centro Cívico
La presidenta Cristina Fernández no disimuló ayer su enojo y repartió mandobles a oficialistas y opositores, sin dar nombres.
La presidenta Cristina Fernández no disimuló ayer su enojo y repartió mandobles a oficialistas y opositores, sin dar nombres. Algunas de sus definiciones parecieron destinadas al gobernador Daniel Scioli, quien observó incómodo como le llegaban los dardos presidenciales.
“Cuídense de esos a los que parece ser que nada les toca. Que quieren quedar bien con todos y tener un millón de amigos”, apostrofó la jefa del Estado, en una frase que pareció calzarle al mandatario bonaerense.
En la recta final de la definición por las candidaturas, Cristina Fernández se olvidó por un rato de los medios de comunicación y de la Justicia, para concentrarse en los cuestionamientos políticos.
El enojo presidencial no sorprendió en el Centro Cívico, donde el gobernador José Manuel de la Sota vio en vivo y en directo el mensaje.
La interna bonaerense será decisiva en los comicios de octubre. Y si bien Scioli se mantendrá junto al Gobierno nacional, varios de sus funcionarios, intendentes y legisladores que integran la agrupación La Juan Domingo jugarán para Francisco de Narváez, candidato del PJ disidente.
El cristinismo desconfía que se trate de decisiones aisladas y ve un acuerdo subterráneo de Scioli con “el Colorado”, como lo conocen a De Narváez.
De la Sota no es prescindente de esta movida. El gobernador, junto a Roberto Lavagna, Hugo Moyano y el propio De Narváez, conforma el cuarteto impulsor del PJ disidente, que le disputará el voto peronista al cristinismo.
Mauricio Macri ya habría decidido no aliarse a este frente anti-K y jugará todas sus fichas para alimentar la estructura nacional del PRO.
De Narváez será el candidato del PJ disidente, que hoy, según las encuestas, competirá de igual a igual con el cristinismo en la decisiva provincia de Buenos Aires.
Scioli piensa en 2015 y habría apostado algunas fichas al “Colorado”, lo que motivo el enojo de Cristina, que no sorprendió a De la Sota.

