Emoción, flores y protestas, en dos horas agitadas
La presidenta Cristina Fernández vivió una jornada de emoción y reconocimiento en Pilar. Aunque antes de su llegada hubo protestas.
La presidenta Cristina Fernández vivió una jornada de emoción y reconocimiento en Pilar. Aunque antes de su llegada hubo protestas.
En su mensaje, la jefa del Estado agradeció dos saludos que la pusieron al borde de las lágrimas, según ella reconoció. Un trabajador de la usina, al que identificó como Milton, le entregó un ramo de margaritas y una carta, cuyo contenido no se conoció.
Luego, Cristina Fernández admitió su alegría cuando se acercó a saludarla Agustín Tosco, hijo del histórico ex titular del combativo sindicato de Luz y Fuerza, en la década del \'70. "Me dijo: sigan así que van muy bien. Si viene de un Tosco, es uno de los reconocimiento más grandes que puedo tener", afirmó Cristina.
Antes de estos actos emotivos, hubo algunas protestas, que no llegaron a empañar la visita de la Presidenta, que no se enteró de estos acontecimientos.
Pasadas las 11, cuando un grupo de militantes del sindicato de Luz Fuerza entró al predio de la usina de pilar, rompieron algunos carteles de la empresa Electroingeniería, que realizó la obra y se quejaron de que no estuviera el nombre de la Epec. Luego se retiraron y no se quedaron al acto.
Minutos antes, unos 40 productores agropecuarios, conducidos por el dirigente Luis Vanella, fueron interceptados por la Policía y no pudieron protestar en la ruta que va a Pilar.
En el ingreso al predio, también se ubicó un grupo de trabajadores de peajes, opositores a la conducción de Buenos Aires, que reclamaron "discriminación" con carteles.
Por otro lado, en declaraciones a la agencia Télam, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, respondió a las críticas por supuesto sobreprecios en la usina de Pilar. "El proceso fue transparente. Sólo hay algunas operaciones de prensa", dijo.

