El desconcierto de los funcionarios K
La noticia de la muerte de Néstor Kirchner sorprendió a todos los funcionarios y dirigentes kirchneristas en lo que iba a ser una jornada distendida, por el receso que generó el Censo.
Enviado especial
La noticia de la muerte de Néstor Kirchner sorprendió a todos los funcionarios y dirigentes kirchneristas en lo que iba a ser una jornada distendida, por el receso que generó el Censo. Que el matrimonio presidencial estuviera en El Calafate también era una señal de distensión. La tranquilidad se terminó con la noticia trágica de la muerte del ex presidente. La mayoría de los miembros del gabinete nacional intentaron viajar al sur, pero los escasos vuelos de línea y la búsqueda frenética de privados demoraron la partida. Luego, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, informó que la presidenta Cristina Fernández ordenó que sólo quería a sus íntimos en su refugio en El Calafate.La mayoría de los funcionarios K se quedó en Buenos Aires y se autoconvocaron para las 20 en la esquina de avenida de Mayo y Perú. "No habrá discursos ni acto. Sólo venimos a acompañar a la gente en su dolor", explicó Jorge Coscia, el secretario de Cultura de la Nación. A su lado estaban el titular de la Cámara Baja, Eduardo Fellner; el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, y el ministro de Educación, Alberto Sileoni, entre otros, en la muchedumbre que copaba la Plaza de Mayo.No se vieron dirigentes K cordobeses en la plaza. Gustavo Magrín, el delegado en Córdoba de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, fue el único cordobés que viajó a El Calafate, en un vuelo privado. El funcionario es un viejo amigo del ex presidente y estuvo en la ceremonia íntima en la residencia de los Kirchner.Más allá del dolor y el desconcierto, los funcionarios K mantenían frenéticas conversaciones telefónicas con dirigentes gremiales y sociales para la movilización de hoy. La apuesta es llenar la Plaza de Mayo y sus alrededores. La manifestación tendrá dos objetivos: despedir los restos del ex presidente, pero, sobre todo, dar un fuerte apoyo a la Presidenta. No medirán esfuerzos y gastos para que el velatorio se convierta en un contundente acto político que supere al de Raúl Alfonsín.

