Las dos socias que siempre están en rojo
Están fuera del control del Tribunal de Cuentas. Virginia Guevara.
Están fuera del control del Tribunal de Cuentas. Siempre tuvieron libertad absoluta en materia de gastos e incorporación de personal, y sus desmanejos terminan cargados a la cuenta de la Municipalidad de Córdoba. Tamse recibe cada mes unos siete millones de pesos para cubrir su déficit y Crese le cuesta cada mes al municipio entre ocho y 10 millones en subsidios, además de los 26 millones que tiene establecidos como canon. Son sociedades del Estado, pero nunca queda claro hasta dónde llega el poder municipal en esas empresas, y dónde comienza la potestad de los gremios que representan a sus empleados: UTA en Tamse y Camioneros –a través del Surrbac– en Crese. No obstante, eso se podrá cuantificar en breve, si es que la futura gestión de Ramón Mestre avanza en lo que planea: la privatización de la empresa de transporte y la reducción a la mitad de Crese, que tendrá competencia en materia de recolección.Para los radicales, ambas empresas son territorio desconocido. Tamse fue creada en 2002 por Germán Kammerath, debido a que un tercio del sistema de transporte eclosionó al final de la gestión de Rubén Martí. Y en 2009, Crese fue la respuesta de Daniel Giacomino a la cartelización de dos pesos pesados del rubro. Mestre aspira a volver a la era previa a las sociedades del Estado. La discusión será intensa, porque ambas empresas prestan servicios de calidad aceptable. El problema es que para sostener esas prestaciones, el municipio consume buena parte de los recursos que le quedan después de pagarles a sus propios empleados.

