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Diferencias

La oposición le apunta de lleno al Gobierno, mientras el oficialismo toma distancia, en medio de las más diversas conjeturas. Horacio Serafini.

21 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Diferencias

Las interpretaciones apresuradas, por ende, políticamente intencionadas, apuntan a poner en un pie de igualdad el asesinato ayer de Mariano Ferreyra, con el de Maximiliano Kosteki y Darío Santillán en 2002. Por efecto transitorio de semejante interpretación, Cristina Fernández tendría que tener el mismo derrotero que tuvo Eduardo Duhalde cuando decidió anticipar su salida de la presidencia con la convocatoria a elecciones. O, al menos, pagar un costo político decisivo para el destino de su Gobierno y sus perspectivas en 2011.La diferencia entre uno y otro hecho trágico es, sin embargo, considerable. Aquel fue protagonizado por la Policía bonaerense; éste, por una presunta "patota" cobijada (¿acaso infiltrada?), entre trabajadores de la Unión Ferroviaria de José Pedraza, un sindicalistas de los que engordaron con las privatizaciones de la década de los '90. El de 2002 se trató de un enfrentamiento entre manifestantes y la bonaerense. El de ayer, en cambio, fue literalmente un ataque a mansalva, con alevosía, desde una posición de fuerza ampliamente superior, cuando los manifestantes eludían el choque y se replegaban.Por estas horas, las interpretaciones capciosas están a la orden, tanto entre quienes desde la oposición pretenden asemejar el hecho y sus consecuencias al de 2002, como entre aquellos que desde el oficialismo toman distancia política de lo sucedido."Necesitan un muerto para golpear al Gobierno y en particular a Moyano", se escuchó decir anoche a un sindicalista de la conducción cegetista. Según su hipótesis, el hecho apunta a alimentar la campaña de desgaste de Moyano, sobre todo después de la multitudinaria demostración de fuerza, a la vez que de apoyo al Gobierno, del viernes pasado en River.En línea con esa interpretación, el sindicalista oficialista se encargó de dejar en claro que, pese a su pertenencia a la CGT, Pedraza mantiene distancia con Moyano. Por caso, recordó, el ferroviario no estuvo en River. Y hasta en plan de sustentar esa lectura, creyó ver una "mano negra" de Duhalde en los sucesos de ayer: el ex presidente se habría reunido el martes al mediodía con el titular de la Unión Ferroviaria.Ante tanta interesada interpretación, en un sentido u otro, nada mejor que esperar y exigir que el compromiso asumido por la Presidenta de dar con los autores "materiales y políticos" del asesinato de Ferreyra se haga, cuanto antes, realidad.