El detrás de escena de la apertura de sesiones del Congreso
Circularon “alfajores para todos”, billetes de 100 “Boudues” y globos, entre otros pormenores.
El kirchnerismo suele hacer uso del merchandising. Tampoco falto en la apertura de hoy. Antes de de que la Presidenta ingresara al recinto de la Cámara Baja, comenzaron a flotar entre las bancas uno globos blancos con el logotipo del diario Clarín y la consigna "Clarín Miente", impresos, y con la firma de la "Comunidad del Mercado Central".El legislador porteño Juan Cabandié fue uno de los que se encargó de inflar dichos globos y lanzarlos hacia las bancas desde un palco del primer piso, para que los diputados K los impulsaran con sus manos para que volaran a través del recinto. Alfajores para todos. El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, también trajo lo suyo. Se lo vio tirar desde el palco del primer piso para los legisladores oficialistas unos pequeños alfajores, de la marca "Suschen", que tenían pegado un "sticker" con la misma consigna de los globos de "Clarín Miente".
El porteño Roberto Feletti, parado a un costado de las bancas, le pedía entusiasmado que le arrojase una de esas golosinas, cosa que el funcionario cumplió. Billetes de 100 "Boudues". Pero no todo los elementos de mercadeo fueron pro K. Al ingresar la mandataria y las autoridades de ambas Cámaras, alguna mano traviesa y anónima lanzó desde los palcos volantes de imitación, en blanco y negro, de los billetes de cien pesos (similares a los "menemtruchos") pero con la cara del vicepresidente Amado Boudou y por el valor de "CIEN BOUDUES".Además, rezaban haber sido emitidos, por un supuesto "Banco Central de la Guitarrita Argentina" y de ser "Inconvertibles de curso legal". En el reverso: la leyenda "Boudou Miente". Dos de esos boudous cayeron sobre el estrado, desde donde habló la primera mandataria.A la vieja usanza. Facundo Moyano, el joven diputado hijo del líder de la CGT, tiene la costumbre de desplazarse con un grupo de jóvenes que no le pierden pisada.
Incluso, uno de ellos camina a sus espaldas a una distancia no mayor de 50 centímetros. Y hoy, no fue la excepción. Así salió de la asamblea legislativa, como los antiguos barones del sindicalismo, mientras respondía sin detenerse y por el pasillo del primer piso del Palacio Legislativo, las preguntas de una periodista. Intento frustrado. Esta vez no hubo duelo de barras. La totalidad de las gradas estuvo cubierta por la militancia K. Tampoco se registraron agravios a opositores. Solo hubo un intento por parte de una pareja de jóvenes, con remeras negras, quienes apoyados sobre una bandera de la corriente Peronismo Militante intentaron llevar a los presentes contra el jefe de Proyecto Sur, Fernando "Pino" Solanas. "Pino, qué te pasó. Pino, qué te pasó. Te volviste gorila, la puta madre que te parió", cantaron. Pero nadie los siguió, hasta desde la bancada oficialista los llamaron a silencio.Moda. Además de compartir preferencias políticas, las diputadas del Frente Para la Victoria Andrea García (Buenos Aires) y Silvina García Larraburu (Río Negro) comparten el gusto por la moda. Se notó en la vestimenta de ambas: lucían sendos sacos color rosa con los bordes y grandes botones color negro.
Además, estuvieron sentadas en el recinto, separadas por otra colega. Al promediar el discurso de la presidenta, García Larraburu -tal vez por efecto del aire acondicionado, tal vez por notar el detalle de vestir un saco similar al de su colega-, se cubrió con un chal color negro por el resto de la asamblea.Avance tecnológico. En toda apertura del período de sesiones ordinarias, a los legisladores se les deja en su pupitre un libro de memoria del estado de gestión anual del gobierno. Hasta ahora siempre ha sido a través de un ancho libro, que algunos sindican como "mamotreto". Pero hoy fue distinto: se distribuyó el informe pero en formato digital a través de un disco compacto. Volantes pesados. La diputada kirchnerista chubutense Nancy González aplaudía de pie a la presidenta, cuando de repente se llevó las manos a la cabeza. Un fajo de pequeños volantes, conocidos como "mariposas" que no había llegado a dispersase, le dio de lleno en la cabeza, ocasionándole un golpe que la hizo pensar que había sufrido algún corte.
De inmediato, los legisladores que la rodeaban y colaboradores se acercaron para asistirla, y hasta una persona con guardapolvo se acercó para conocer cómo se sentía. Pero nada pasó, solo fue un susto.
Hay que pensar que lanzado desde el segundo o el tercer piso, el golpe del fajo puede ser semejante a la de una piedra de considerable tamaño.

