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El desafío de no chocar en una curva

Alejo Paredes sabe que se fue por la puerta grande. No lo desplazaron en una purga, como les pasó a sus colegas de la Bonaerense, Juan Carlos Paggi, o de La Rioja, Luis Angulo. Claudo Gleser.

12 de diciembre de 2011 a las 12:01 a. m.
El desafío de no chocar en una curva

Alejo Paredes dejó la Policía satisfecho. Afirma que con su plana mayor se hizo un buen trabajo en equipo; sostiene que se incorporaron miles de efectivos a la fuerza y se renovó la flota de patrulleros; destaca que sus comisarios son licenciados en seguridad y que se inició un ambicioso plan de remodelación de comisarías. Con el traje de ministro de Seguridad, se sabe confiado y capacitado. Y dejó en su ex despacho de Jefatura a un hombre de su confianza: Sergio Comugnaro, un tipo enérgico, bravo, pero lúcido y trabajador.Paredes siempre dijo que no quería que lo sucediera un inútil, una marioneta, un improvisado, como sucedió otras veces. Quería, quiere, un continuador. "Esto es un plan que debe ser seguido y mejorado. No hay que chocarlo", dice. Como Riquelme, Paredes está feliz. Sabe que se fue por la puerta grande. No lo desplazaron en una purga, como les pasó a sus colegas de la Bonaerense, Juan Carlos Paggi, o de La Rioja, Luis Angulo. Comugnaro insiste en que hará hincapié en el trabajo y la capacitación del personal. Los candidatos a ser subjefe, Julio Berrocal y Carlos Santillán, son como él. No por nada duraron tantos años en la plana mayor.El desafío será frenar el delito, evitar que haya delincuentes vestidos con uniforme y combatir el narcotráfico.Arriba de Paredes y Comugnaro está José Manuel de la Sota, un gobernador al que ya le pasaron varias cosas: motines, policías acuartelados, secuestros extorsivos, crímenes graves, la burda fuga de un preso de Bouwer y el sugestivo crimen de una mujer en un country . Estos últimos dos casos, impunes.Sin embargo, De la Sota supo demostrar que es un adepto a ciertos golpes de efecto en seguridad. Nadie olvida que inventó el CAP, que llegó a cambiar los colores policiales, obligó a un ex jefe policial a hacer proselitismo, prometió que los móviles iban a tardar dos minutos en acudir a un robo, creó brigadas con rimbombantes siglas y hasta compró motos sidecar, que nunca sirvieron. Habrá que ver cómo se llevan los tres, cómo trabajan en equipo y cómo evitan chocar en una curva. Porque en ese vehículo, vamos todos.