Una dependencia con la Nación que no se discute
El déficit de 1.500 millones de pesos anuales de la Caja de Jubilaciones obligará al próximo gobernador a ir con la guardia baja ante Cristina Fernández o ante quien la suceda. Julián Cañas.
La veda electoral abrió un paréntesis de calma hasta las urnas. En la campaña más fría de la historia política de Córdoba, casi no hubo lugar para el debate. El oficialismo impuso su estrategia de no "hacer olas" y muchos temas quedaron sin discusión. Los tres principales candidatos se mostraron distantes del Gobierno nacional, pero hay una cuestión sobre la que nadie tiene dudas: el triunfador de mañana tendrá poco tiempo para festejar y deberá peregrinar a la Casa Rosada para acordar la gobernabilidad de los próximos cuatro años.Más allá de las "chicanas" y la campaña, hay una realidad incontrastable: la dependencia de la Provincia de la "caja" nacional.En tiempos electorales, el kirchnerismo retaceó recursos a todas las provincias, para utilizarlos en beneficio propio. En Córdoba, hay un retraso en el pago de obras de más de un año. Pero sin dudas que el déficit de la Caja de Jubilaciones, de 1.500 millones de pesos al año, es una pesada herencia para el sucesor del gobernador Juan Schiaretti. Es más, el propio mandatario deberá acompañar al electo para golpear las puertas de la Nación y reclamar el acuerdo firmado que los K no cumplieron en lo que va del año.En medio de la campaña, Schiaretti evitó abrir un debate sobre el déficit del sistema previsional, pero luego de que las urnas brinden su veredicto es probable que el gobernador haga oír su reclamo por la deuda de casi 500 millones de pesos, ya que si la Nación no envía fondos en los próximos dos meses, las finanzas de Córdoba podrían comenzar a crujir.El peronismo se encargó de dejar sentado en la campaña que los jubilados cordobeses son los que más ganan en el país. Es cierto. Pero también es real que el agujero de 1.500 millones de la Caja genera una dependencia del Gobierno nacional que obligará al próximo gobernador a ir con la guardia baja ante la presidenta Cristina Fernández o ante quien la suceda.El oficialismo casi no habló de esta cuestión en la campaña y los opositores dijeron poco sobre qué harán para tornar sustentable el sistema previsional. Tal vez convencidos de que no hay muchas vueltas que dar al asunto: están obligados a negociar con el Ejecutivo nacional. Hasta ayer primaron las estrategias de campaña. Pero luego de los festejos, el flamante mandatario electo deberá caer en la realidad de que tendrá que peregrinar a la Casa Rosada, abandonando cualquier gesto de independencia.

