Deberes para convertirse en la cocina del mundo
Si hay que mirar la botella medio llena, las cadenas de carnes del país sufrieron retrocesos y dificultades, pero no arrancan de cero. Y están frente a una gran oportunidad para crecer. Carlos Petroli.
Los granos están, ¿qué esperamos para convertirlos en alimentos? La consigna aparece cada vez con más vehemencia en todo tipo de foros que abordan la problemática agroindustrial. Pero una cosa es soplar y otra hacer botellas. Eso dicen quienes se mueven con la lógica de los incentivos económicos (los de mercado o los que proveen las políticas públicas, para bien o para mal). Hace un par de semanas, los economistas del Ieral de la Fundación Mediterránea se referían a la "volatilidad de los modelos", los que atravesaron el país en las últimas cuatro décadas. Unos de economía abierta, otros de economía cerrada, modelo pro exportador, modelo antiexportador.Como ayer lo hizo el Copec en uno de sus foros de discusión con actores relevantes del ámbito productivo, los técnicos mediterráneos se inclinan por un modelo de perfil exportador, bajo el convencimiento de que los países exitosos en el mundo crecieron "hacia fuera", privilegiaron la inversión y las exportaciones. Entendieron que este proceso arrastra al consumo interno, y no al revés. En el caso doméstico, se trata de hacer marchar al mayor ritmo posible la "fábrica de proteínas" y hacer girar un círculo virtuoso con varios atributos: se impulsaría el desarrollo económico local, un mejor entramado productivo y social, beneficios económicos por diferente estructura fiscal, optimización de costos de transporte, sustentabilidad ambiental y energética.Si hay que mirar la botella medio llena, las cadenas de carnes del país sufrieron retrocesos y dificultades, pero no arrancan de cero. Y tienen por delante una oportunidad que se expresa en números: la demanda mundial de carnes (bovina, aviar y porcina) crecerá en 67 millones de toneladas en los próximos 10 años, y la Argentina puede aportar en ese lapso cinco millones de toneladas adicionales, según el diagnóstico de los técnicos. Como alternativa de máxima, Córdoba podría aportar en el mismo lapso 1,4 millón de toneladas adicionales.Así, se requerirán en la provincia inversiones por 180 millones de dólares anuales. Una apuesta que tendrá que ser apuntalada por incentivos razonables y precisos (responsabilidad de las políticas oficiales) y por productores dispuestos a convertirse en la cocina del mundo.

