"Debemos reconocer el poder de Brasil y pedir reglas de juego"
Félix Peña, especialista en relaciones internacionales, sostiene que el país vecino transgredió en múltiples ocasiones los acuerdos bilaterales y plantea sincerar el debate.
El experto en relaciones internacionales Félix Peña considera que la Argentina debe reconocer el "poder relativo" de Brasil en la región y, por esa misma razón, pedir que se fijen y respeten reglas de juego claras para el intercambio comercial. Peña consideró que el vecino país ha transgredido en reiteradas oportunidades los acuerdos del Mercosur y que conflictos como el de la aplicación recíproca de Licencias No Automáticas sólo podrán ser superados si se "sincera el debate".El especialista disertó en el Consejo para la Planificación Estratégica Córdoba (Copec) y recibió a La Voz del Interior. –¿Argentina y Brasil están condenados a tener problemas en función de la profunda relación que mantienen? –No; están condenados a tener relaciones. Y ojalá que pudiéramos tener el menor número de problemas posibles, pero es natural. Son consecuencia de la intensidad de la relación comercial, muchas veces de las asimetrías, de los desniveles; esto también se pone de manifiesto ahora con esta controversia. Pero lo importante es que en ambos países hay una clara idea sobre la necesidad de preservar por encima de todo la calidad de la relación bilateral. Eso ha llevado a la necesidad de encapsular el problema comercial; ya en otras oportunidades ha ocurrido lo mismo, y creo que eso es una buena idea. –¿El Mercosur alcanza para contener toda la relación entre los dos países o ese vínculo excede largamente al tratado de libre comercio? –No es sólo Mercosur; la relación tiene una dinámica propia. La alianza estratégica es anterior y el Mercosur enriquece esa relación bilateral con el aporte de otros socios como Uruguay, Paraguay, e incluso de Chile y Venezuela. Son elementos que se complementan y que se potencian. Es bueno que siga siendo así. Hay temas que son estrictamente bilatera les. Lo deseable es que la mayor parte de los temas deberían ser manejados en el carril del Mercosur, pero aun en la Unión Europea –uno de los procesos más avanzados que conocemos– hay una cantidad de cosas que se conducen por carriles bilaterales. No con reglas bilaterales, pero sí con diálogos entre las dos partes. –Concluyo entonces en que vamos a convivir permanentemente con controversias, dada la intensidad de la relación y el hecho de que siempre uno tendrá déficit, ya sea en toda la balanza comercial o en algunos rubros. –Lo deseable sería que no estuviéramos tan pendientes del corto plazo; como país nos tiene que interesar esa relación como un ámbito que incentive y estimule inversiones productivas, complementándolas con inversiones productivas en Brasil. La economía brasileña es mucho más grande y normalmente en las relaciones económicas internacionales el tamaño relativo de los países sí que importa. A esto nos lo han enseñado los chilenos, que aprendieron de un gran argentino del siglo 19, Juan Bautista Alberdi. Él pregonó que cuanto más chico es un país en relación con otros de mayor tamaño, más se debe apegar ese país a la calidad de las reglas de juego. No hacerlo, sería como jugar la final de la Copa del Mundo en el Maracaná, frente a Brasil, pero sin reglas de juego y sin árbitro. El local y el más grande siempre tiene ventaja. –Brasil dice que Argentina transgrede y manipula las reglas de juego. –A nosotros nos conviene un Mercosur con reglas que efectivamente se puedan cumplir, con lo cual también tenemos que evitar sentar precedentes sobre el no cumplimiento de las reglas de ese tratado. –A la vez, es evidente que un gobierno como el brasileño también está sujeto a la presión de los poderosos sectores industriales de ese país. –Todos los países tienen una fuerte presión de los intereses locales, que a veces son defensivos y otras, ofensivos. Frente a las presiones, la práctica enseña que para los gobiernos no hay nada mejor que decir: las reglas que hemos pactado no me permiten hacer tal o cual cosa. Para que de alguna forma las reglas de juego permitan neutralizar los juegos de presión naturales. –Usted integra listas de árbitros para conflictos internacionales. ¿Se anima a juzgar la actitud argentina en este último conflicto? –Tengo muy buena opinión de la nota que el gobierno argentino presentó a su par brasileño. Aprecio mucho la sinceridad en el tratamiento de este tipo de temas. Me tocó manejar algunos problemas similares cuando era subsecretario de Comercio Exterior en 1999 y se produjo la devaluación del real. Esa nota argentina recapitula sobre las distintas medidas que también Brasil aplica y afecta los intereses de comercio exterior de nuestro país. Hay un relato que está instalado en el sentido de que Brasil cumple con las reglas y que somos nosotros los que jugamos con trampa y que nuestros interlocutores deben tener una especie de "paciencia estratégica" con los gobiernos argentinos. –Dicen que Lula da Silva solía decir eso de Argentina. – Pero las restricciones no permitidas por el Mercosur y las que tampoco acepta la Organización Mundial del Comercio se aplican de un lado y del otro y lo hacen prácticamente todos los países. El escudo protector frente a esa tendencia es la existencia de mecanismos de solución de controversias o el hecho de que si uno exagera con esas medidas, el otro país puede aplicar represalias. Pero me da la impresión de que es bueno que se sincere el debate, de un lado y del otro se están aplicando restricciones no necesariamente compatibles con el Mercosur o al borde de lo que permite la OMC. –¿Por qué menciona tanto al Mercosur como a la OMC en un mismo nivel de influencia? –Por algo hicimos el Mercosur. Si fueran suficientes las reglas de la OMC, no necesitaríamos tener el club privado regional que es el Mercosur. Lo positivo de estos días es que le hemos planteado claramente a Brasil cuáles son las medidas que afectan la corriente comercial. Me gustaría ver la respuesta de Brasil a esa nota. –¿Pero Argentina no se ha pasado de punto en la manipulación de ciertas importaciones en las fronteras? –Insisto: a este juego hay que jugarlo con reglas. Si uno juega a cualquier deporte sin reglas, siempre gana el más grande, el más fuerte. No hace falta decir quién es el más grande en esta relación. Pero, vuelvo al fútbol, no me gustaría ver un partido donde los 22 jugadores están en la cancha leyendo las reglas para jugar. Las reglas son para que no se descontrole la competencia y para lograr que se preserve la base misma de un acuerdo. Somos socios porque nos conviene. Cuando uno aplica medidas no conforme a las reglas, o las cambiamos o nos ajustamos. –¿Con las importaciones que vienen de China ocurre algo similar? –En el juego del comercio internacional están las reglas y la relación de poder relativo. Si el juego se hace solo con reglas, es aburrido. Si se practica únicamente con las relaciones de poder político, los menos grandes pueden tener dificultades. Es necesario un equilibrio, lo que requiere una enorme prudencia en el manejo de las políticas internacionales. Es el famoso balance del poder entre los que juegan.

