Cumple una década el último intento de cambiar el transporte
El 9 de septiembre de 2001, comenzaba a funcionar el sistema de corredores centrales ideados por la gestión de Germán Kammerath. Nunca se pudo terminar de implementar.
El domingo 9 de septiembre de 2001, en plaza de barrio Parque República, el entonces intendente Germán Kammerath ponía en marcha el rediseño del sistema de transporte público, que prometía ser la solución definitiva para la ciudad. Comenzaba a circular la primera unidad del corredor Verde, que unía ese espacio verde con el Hospital de Niños. Junto a Kammerath, realizó el viaje inaugural la entonces secretaria general de la Gobernación y hoy candidata a intendenta, Olga Riutort. El día se vivió como una fiesta, aunque ya se avizoraban muchas de las nubes de la tormenta económica que terminó arrasando la idea.La licitación se había lanzado en febrero de ese año, en medio de la quiebra en cadena de casi todas las prestadoras que tenían a su cargo los corredores del 1 al 9, y la creciente precarización del servicio. El sistema propuesto contaba con seis recorridos centrales (Verde, Rojo, Amarillo, Naranja, Azul y Celeste), que terminaron adjudicados a tres empresas: los dos primeros a Docta, los dos siguientes a Coniferal y los restantes a Colcam. Ese 9 de septiembre debutaba Docta con el corredor verde, que en su recorrido por Santa Ana y el bulevar San Juan recibía los aportes de cuatro líneas barriales. Para diciembre, todo el sistema debía estar funcionando. "En el medio del proceso desapareció el crédito y un mes después quebró la Argentina. Las tasas de interés se multiplicaron, fugaron los capitales, y fue imposible que las empresas que habían ganado la licitación tomaran la gestión de las etapas. La única que lo hizo fue Coniferal", recordó el ex intendente Kammerath."El sistema que adoptamos fue el que había comenzado hacía muchos años en Curitiba, Brasil, al que estudiamos a fondo y hasta contamos con el asesoramiento del ex alcalde de esa ciudad", señaló Kammerath. El ex intendente destacó que se adaptó a las necesidades de Córdoba, que en la década de 1990 había perdido la mitad de los pasajeros del transporte urbano. "El viejo sistema tenía muchas empresas y quebraron, financiaban su déficit con fondos del Banco Social o del Banco de Córdoba", agregó.Kammerath insistió en que ese sistema, con el volumen de vehículos que demandaba la licitación y sin el desmadre económico que lo contextualizó, hubiera funcionado. "En todos los lugares en los que se implementó, funciona y crece. Santiago de Chile lo pudo poner en marcha, igual que Bogotá y México DF", puntualizó. Hacia diciembre de 2001 el nuevo sistema ya era insostenible: Colcam nunca puso un solo colectivo en la calle lo que obligó la vuelta de Ciudad de Córdoba y Docta también se terminó yendo, obligando a la creación de Tamse. Viajar en camionetas y en ómnibus desvencijados era normal para los cordobeses, hasta que la recuperación económica permitió sumar nuevas unidades y tener, gradualmente, el transporte que hoy moviliza a diario a 500 mil pasajeros.

