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Cuentas claras para conservar la enemistad

La continuidad jurídica del municipio está fuera de discusión. Pero, con la auditoría, Ramón Mestre busca despegarse políticamente de lo que hizo Giacomino y trazar así su propia ruta de gestión. Rubén Curto.

31 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Cuentas claras para conservar la enemistad

Como manda el manual de cualquier transición política, en los cuatro meses que mediaron entre la campaña y posterior consagración electoral de Ramón Mestre hasta su asunción como intendente de Córdoba, este se dedicó a cuestionar por anticipado la herencia que, presumía, iba a recibir de Daniel Giacomino. Hablaba de dos empresas municipales quebradas e inviables (Tamse y Crese), de compromisos judiciales agobiantes, y alimentaba el fantasma de que recibiría una caja vacía.Puesto en funciones, agigantó ese relato, pero ya consolidado con datos de la realidad interna del municipio. "Antes lo suponíamos y ahora lo confirmamos. El municipio está quebrado", repetía el nuevo intendente.Ese diagnóstico, salpicado de conveniencia política para asegurarse un mayor plafón de tolerancia inicial a su desempeño, luego dio un salto cualitativo. Mestre decidió que la credibilidad o no de sus palabras quedara reflejada en un informe técnico irreprochable y contrató a la consultora Deloitte para que examinara, renglón por renglón, la performance de Giacomino.La medida se anunció como una divisoria de aguas, para marcar con rojo lo que pasó hasta el 10 de diciembre último, y con otro color la historia que se viene escribiendo desde entonces. La continuidad jurídica del Estado es indiscutible, ya que se trata del mismo municipio (gobierne quien lo gobierne), pero Mestre busca despegarse respecto de lo ocurrido en la ciudad en los últimos cuatro años.La maniobra no tenía la declarada finalidad persecutoria que sí exhibió en su momento Luis Juez, quien hizo campaña prometiendo un destino de presidio para Germán Kammerath, aunque luego eso nunca ocurrió.Mestre no exterioriza ahora esas mismas pretensiones. Aclara que si encuentra algo reñido con la ley entre los papeles que dejó Giacomino, lo llevará a sede judicial; pero por ahora sus funcionarios dicen no haberse topado con cuestiones lo suficientemente turbias como para ameritar una investigación penal. Aunque tampoco lo descartan a futuro.El tiempo dirá si la auditoría en marcha da a Mestre letra para ir a la Justicia. O si sólo alcanzará para justificar y potenciar los desencuentros que ya tuvo con Giacomino y que se preanunciaron con una ruidosa transición.