Cristina tiene todo para ser reelegida
Tras el contundente 50,4 por ciento de los votos que obtuvo en las primarias, la Presidenta se perfila como candidata a la victoria sin necesidad de recurrir a balotaje.
El sábado porteño lluvioso, con la ciudad limpia de cartelería proselitista y la veda electoral de por medio, colabora para pintar una ciudadanía adormecida de cara a las urnas de hoy. La apatía le ganó al fervor cívico de otras épocas, dicen algunos vecinos de la Capital Federal, el centro político del país donde se decide todo. La noticia, sin embargo, radica en que algo más de 29 millones de ciudadanos en todo el territorio argentino están habilitados para elegir hoy en las urnas presidente y vice de la Nación, entre las siete fórmulas que quedaron en carrera luego de las primarias abiertas y obligatorias que se celebraron el 14 de agosto pasado. Aquel ensayo inédito en la Argentina fue ganado con una amplitud impensada por esos días por la presidenta y candidata a la reelección, Cristina Fernández, que lleva como postulante a vice por el Frente para la Victoria al ministro de Economía, Amado Boudou. Además, el testeo de agosto virtualmente selló el destino de las elecciones de hoy. Sobre aquella fotografía, reflejada asimismo en todas las encuestas en danza, Cristina se perfila para ser reelegida sin la necesidad de recurrir a un balotaje: en las primarias obtuvo 50,4 por ciento de los votos, 38 puntos porcentuales por encima de Eduardo Duhalde (Frente Popular) y Ricardo Alfonsín (Udeso). Un dato histórico da cuenta de que de esta parada electoral surgirá el 37° presidente constitucional del país desde la reforma a la Carta Magna de 1853, que consagró como primer jefe de Gobierno a Justo José de Urquiza. Este antecedente incluye como presidentes constitucionales a María Estela Martínez de Perón (reemplazó en el cargo a su esposo Juan Domingo Perón, una vez que el líder del justicialismo murió, el 1° de julio de 1974) y a Adolfo Rodríguez Saá y Eduardo Duhalde, quienes ocuparon el sillón de Rivadavia tras la crisis de 2001 que había derivado en la renuncia del radical-aliancista Fernando de la Rúa.También se votará hoy para renovar la mitad de los miembros de la Cámara de Diputados de la Nación y un tercio del Senado, compuesto de 72 representantes; es decir, ocho distritos (entre los que no figura Córdoba) designarán tres representes cada uno para la Cámara Alta. En tanto, nueve provincias van a las urnas para elegir también gobernador y vice, con lo que se cerrará el calendario electoral 2011 en el interior. La grilla se completará con: Buenos Aires, La Pampa, Jujuy, Santa Cruz, Entre Ríos, Mendoza, San Luis, Formosa y San Juan. Los que quedaron. La extensa campaña proselitista desemboca hoy con siete anotados: además de Cristina-Boudou, Alfonsín-Javier González Fraga y Duhalde-Mario Das Neves, pugnarán por el premio mayor las fórmulas integradas por Hermes Binner-Norma Morandini (Frente Amplio Progresista); Alberto Rodríguez Saá-José María Vernet (Compromiso Federal); Elisa Carrió-Adrián Pérez (Coalición Cívica-ARI), y Jorge Altamira- Christian Castillo (Frente de Izquierda y de los Trabajadores). La golpiza electoral que recibió la oposición en agosto (y que todos los pronósticos señalan que se repetirá hoy) obligó a los candidatos presidenciales de esas corrientes a orientar la campaña, sobre todo, en dirección a conseguir la mayor cantidad posible de bancas legislativas en juego. Las listas de Binner y Alfonsín llevan como meta convertirse en la segunda fuerza en el Congreso después del kirchnerismo, que, de mejorar su performance de las primarias, lograría plasmar la ansiada hegemonía en ambas Cámaras del Parlamento desde el 10 de diciembre próximo. Como mera reseña, la Constitución nacional reformada en 1994 establece que será proclamada ganadora en primera vuelta la fórmula que, quedando primera, obtenga más del 45 por ciento de los votos válidamente emitidos; o, en su defecto, entre el 40 y el 45 por ciento de los sufragios y una diferencia mínima del 10 por ciento respecto al candidato que resulte en segundo lugar. Todo hace presumir que no habrá necesidad de recurrir al sistema de balotaje.
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