Cristina negó trabas a las importaciones
A pesar de que la medida fue comunicada por Guillermo Moreno a varios supermercadistas, la Presidenta rechazó el "proteccionismo".
Buenos Aires. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner se vio obligada a negar en Madrid, desde donde se relanzaron ayer las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea para crear una zona de libre comercio entre ambos bloques, que la Argentina haya decidido aplicar trabas al ingreso de alimentos enlatados que tengan su equivalente en la producción nacional. "No hubo restricciones, de ninguna manera", dijo la Presidenta para desmentir las versiones que dan por descontado que, desde el 1º de junio, Argentina limitará la circulación de alimentos no frescos provenientes de otros países.
Las escuetas palabras de la Presidenta trajeron de inmediato beneplácito entre los empresarios argentinos que se dedican a la importación y también entre las cámaras empresarias brasileñas. Hoy, además, Fernández de Kirchner se reunirá con empresarios españoles. Embajadores de distintos países europeos se reunieron la semana pasada con legisladores argentinos. Allí advirtieron que sus países podrían tomar represalias comerciales. El canciller de Brasil, Celso Amorim, también cuestionó la idea.
En rigor, la decisión proteccionista nunca fue oficializada, pero el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, a quienes todas las fuentes señalan como su mentor, se la comunicó hace 15 días a los supermercadistas para que, desde el mes que viene no exhiban más en sus góndolas alimentos importados que tengan su correlato en latas fabricadas en nuestro país. Esto abarcaría al café, los derivados del cacao, jugo de frutas, preparados de atún, whisky, chocolates, mermeladas y no alcanzaría a los productos frescos como bananas, kiwis o pescados. Las palabras de la Presidenta trajeron tranquilidad a los empresarios nacionales que más se enervaron por la posible decisión y que están asociados en la Cámara de Importadores de la República Argentina (Cira). "Damos por sentado que no habrá (restricciones)", comentó Miguel Ponce, gerente de Relaciones Institucionales de Cira, luego de una extensa reunión que tuvieron los socios de la cámara ayer en Buenos Aires.
Sin embargo, el presidente de la entidad, Diego Pérez Santiesteban, quien la semana pasada se reunió con Moreno para expresarle la preocupación del sector, les pidió a los socios de Cira que entreguen en un próximo encuentro las cifras del volumen de importaciones del 2009 y las del primer cuatrimestre de este año, para elaborar una contrapropuesta que flexibilice eventuales trabas.
Desde Madrid, Cristina Fernández recomendó "ver la película entera y no la paja en el ojo ajeno". Antes del inicio de la Cumbre de presidentes de la Unión Europea y América Latina, en un breve encuentro con la prensa, la Presidenta aseguró: "No tenemos que asustarnos de que haya intereses comerciales de un lado y del otro. Tenemos que ser muy sensatos, realistas, inteligentes". Estas palabras dejaron un sabor ambiguo, ya que podrían indicar que las trabas siguen en estudio.
Más tarde, al anunciar junto al presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, la reactivación de las negociaciones frenadas desde 2004 para crear una zona de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur, Fernández se explayó: "En un momento de crisis, y aun cuando no la hay, toda medida de proteccionismo, entendida como distorsión de los instrumentos macroeconómicos es reprochable".
Pero agregó: "El proteccionismo no sólo está en las aduanas. Proteccionismo es también subsidiar determinadas producciones, eximir de impuestos, dar beneficios a exportadores. Hay muchas formas de proteccionismo y todas deben examinarse con el mismo criterio".
Muchos economistas advirtieron que, como Argentina exporta alimentos por 24.000 millones de dólares e importa sólo por 1.500 millones (datos de 2009), si los socios comerciales del país toman represalias, las consecuencias serían graves para nuestro país.
Por otro lado, la prensa uruguaya publicó ayer que el presidente José Mujica protestará el 4 de junio, cuando Cristina Fernández visite Uruguay, porque el Gobierno argentino habría prohibido a los buques argentinos que van a Brasil atracar en puertos uruguayos. Esta información no fue desmentida ayer por la Casa Rosada.

