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Cristina dijo que triunfó el amor y le dedicó la victoria a Kirchner

Llamó a la oposición a agruparse frente a la crisis internacional. Con tono conciliador, pidió la unidad de los argentinos.

15 de agosto de 2011 a las 12:01 a. m.
Mario Fiore Corresponsalía
Cristina dijo que triunfó el amor y le dedicó la victoria a Kirchner

Buenos Aires. Esperó cinco minutos a que los primeros cómputos oficiales estuvieran cargados en la página oficial de las elecciones y se lanzó al escenario. Estaba feliz, contentísima. "Quiero darles un enorme gracias a todos, que no me cabe en el corazón", dijo Cristina Fernández de Kirchner, quien arrasó en las urnas en el debut de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias. Arribó al escenario montado en un lujoso salón del hotel Intercontinental con su compañero de fórmula, el ministro de Economía, Amado Boudou. Pero la foto de la noche no fue con Boudou sino con su hija Florencia, a quien hizo subir al escenario para abrazarla y mirarla a los ojos y dedicarle el triunfo a Néstor Kirchner. "Ella era la preferida de él y Máximo mi preferido. Todo el mundo lo sabía", dijo la Presidenta y le mandó "un beso" a su hijo Máximo y a su nuera, Rocío García, que se quedaron en Río Gallegos porque hace unos días ella perdió un embarazo. Todo el kirchnerismo se hizo presente ayer en el Intercontinental, el hotel que funciona de búnker oficialista en las elecciones nacionales. Como en los últimos actos del Gobierno, los jóvenes de La Cámpora tuvieron protagonismo. No sólo organizaron el evento, sino que coparon las inmediaciones del hotel y el salón donde habló Cristina. Lograron conmoverla cuando cantaron "No nos han vencido", el himno de la Juventud Peronista. "Son estos cientos de miles de jóvenes que se han incorporado a la política", los destacó. Misión cumplida. Cristina superó con holgura sus objetivos y tuvo ayer, en las urnas, una jornada perfecta. No sólo porque le sacó enormes ventajas a los candidatos de la oposición y traspasó la barrera del 45 por ciento que le exige la Constitución en octubre para ganar en primera vuelta. Sino porque entre los opositores ninguno picó en punta para poder soñar con polarizar con la candidata oficialista. Además, ganó en 23 de los 24 distritos (sólo perdió en San Luis), incluso en Capital Federal y Santa Fe, donde sus candidatos a cargos ejecutivos hicieron malas elecciones en las últimas semanas. Conciliadora. Ayer, Cristina mostró su cara más amable, incluso con la oposición. "Quiero convocarlos a que estemos unidos porque el mundo es un gran tembladeral. Si escuchamos lo que hoy dijeron las urnas nos vamos a equivocar un poco menos", les dijo a sus rivales para luego conminarlos a desarrollar políticas de Estado ("instrumentos") para sortear las crisis que vienen de afuera. La Presidenta también felicitó a los opositores por haberse presentado a las primarias, a las que calificó como una evolución en la vida democrática. "Es un salto institucional que soñé como senadora opositora y que incluso como senadora oficialista no pude concretar", confió. "No esperen de mí agravios o que menoscabe a alguien", sostuvo Cristina, pero reconoció que esperaba que "al menos" la oposición le reconociera la ley de reforma política que instauró las primarias y la posibilidad de que todos los candidatos hayan tenido acceso a los medios de comunicación para hacer propaganda. En el búnker oficialista se estimaba que la Presidenta hablaría pasadas las 23, ya que el ministro del Interior, Florencio Radanzzo, había dicho que recién a esa hora se iba a conocer la tendencia del escrutinio provisorio. Pero la Presidenta adelantó todos los tiempos. A las 16 llegó a Buenos Aires, procedente de Río Gallegos, donde votó por la mañana. Y a las 19.50 arribó al hotel Intercontinental. Se reunió en el piso 19 (el último de los cuatro pisos reservados por el Gobierno) unos minutos con Boudou y sus principales colaboradores, como Carlos Zannini (secretario Legal y Técnico) y Héctor Icazuriaga (jefe de la ex Side) y esperó a que Randazzo brindara una conferencia de prensa donde informó los primeros datos oficiales. Cristina, en ese momento, superaba el 50 por ciento. Allí decidió salir y hablar. Ya con su hija a la par, tocándole el pelo y abrazándola, Cristina le dedicó el triunfo a su marido. "Esto es para él por sobre todas las cosas. Este es un triunfo del amor", agregó mientras los chicos de La Cámpora coreaban "Néstor no se murió". "Este es un reconocimiento a lo que hemos hecho y a los que nos queda por hacer", dijo.Cuando terminó su discurso, la jefa del Estado no se despegó de Florencia. Boudou, con campera de cuero, cantó a los gritos la canción que el kirchnerismo usó de leitmotiv en la campaña: "Dar es dar", de Fito Páez. La Presidenta decidió bajar del escenario para tomar las manos de Hebe Bonafini y Estela de Carlotto. Mientras Boudou mostraba euforia abrazado a Zannini. La canción de Fito había terminado y se escuchaba "Avanti Morocha", de los Caballeros de la Quema. El tema que desde la muerte de Kirchner los jóvenes K le cantan a Cristina.