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Crisis habitacional y conspiraciones políticas

“Si hubiera estado Kirchner esto no pasaba a mayores”. Carlos Paillet.

12 de diciembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Crisis habitacional y conspiraciones políticas

"Si hubiera estado Kirchner esto no pasaba a mayores". Ese era el comentario que se escuchaba ayer en los corrillos de la Casa Rosada mientras se desarrollaba la reunión entre funcionarios nacionales y del Gobierno porteño para disciplinar la crisis que estalló en ambas administraciones por la insólita batalla entre pobres en predios estatales de Villa Soldati. Nadie puede asegurar que hubiera sido así, pero lo constatable es que Cristina Fernández se enfrentó a la primera tragedia callejera desde la muerte de su marido. Y ello la llevó a reaccionar con espasmo y con decisiones de apuro. Sin embargo, aunque tardías, las medidas tomadas desembocarían en una minisangría en el Gabinete. Se decía en esos pasillos que a la Presidenta se le vino el mundo encima cuando la Policía Federal entró el martes al predio convertido en volcán y reprimió con palos y balas, anotando las primeras víctimas fatales del enfrentamiento. La Federal actuó por pedido de una jueza, pero se sabe que esos uniformados, si bien dependen del ministro de Justicia, Julio Alak, no mueven un dedo si no es con la venia del jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Primera reacción presidencial: la creación de un Ministerio de Justicia con Nilda Garré al frente; y desautorización olímpica a Alak, criticado por sus resoluciones lentas, al sacarle de su órbita el control de las fuerzas de seguridad. Otra picota en ciernes golpearía al propio Aníbal Fernández, a quien Cristina responsabiliza por los excesos policiales del martes. La Presidenta, ha quedo probado, desconocía o no tuvo el suficiente control de esa situación derivada en tragedia. ¿Tienen culpas compartidas Cristina y Mauricio Macri? Mientras los vecinos se mataban a palos, el jefe de Gobierno porteño veía una conspiración para sacarlo de la carrera presidencial, como ya lo había denunciado durante la toma de escuelas. Tuvo una desafortunada alusión a los inmigrantes bolivianos, al punto que el propio presidente Evo Morales instruyó a la embajadora en Buenos Aires para que lo saliera a cruzar en seco. También la Presidenta creyó ver fantasmas. Uno de sus habituales tribuneros, Luis D'Elía, hasta llegó a involucrar a Eduardo Duhalde en la toma del parque. El déficit habitacional había sido superado por conspiraciones políticas.