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Costa Pobre

Esta vez, la conspiración 
vino del centro. Edgardo Moreno.

16 de octubre de 2012 a las 12:01 a. m.
Edgardo Moreno | En Twitter: @edgardomoreno
Costa Pobre

El puerto de Tema, en la costa este de Ghana, se precia de ser la ciudad más próxima al ombligo del planeta. Cero grado de latitud y cero de 
longitud.

Una curiosidad simbólica. Como lo es también la nave emblemática de la Armada 
nacional. Un ícono cuyo valor económico es indescifrable y que, al parecer, ha quedado por fuerza varado, justamente por esa condición de significante invaluable.

La decisión de visitar 
Ghana fue tomada con conocimiento de los ministros de 
Defensa y de Relaciones exteriores, según la confesión de 
parte expuesta el domingo por el asesor Horacio Verbitsky.

Al canciller Héctor Timerman se le solicitó además, desde el mando naval, la 
gestión pertinente para 
obtener “la debida autorización para transitar por aguas jurisdiccionales francesas” a tal fin. Hasta allí, todo era entusiasmo y cooperación para abonar el giro a babor iniciado por el Gobierno con la misión comercial a Angola. Clima de época.

Incautado que fue el grumete, y careciendo de un hermano con rango ministerial a quien culpar por el yerro, el poder administrador le apuntó a la Armada. Cuya tarea en la defensa nacional, puede 
inferirse, incluye desde ayer la gestión extrajudicial de gambito a fondos buitres.

Por ahora el responsable ha sido el jefe de la Marina. Pero es altamente probable que en la jornada lumínica del 7-D se descubra que también la saga de la fragata secuestrada haya sido una conjura de la prensa cipaya y sus partes de inteligencia.

Angustiado por sus errores, el gabinete de Costa Pobre se arredra ante la voz de mando. El general González impone una idea genial: declararle la guerra a una gran potencia para perderla con obviedad y vivir tranquilamente en condición de súbditos.

Los ministros aplauden, plañideros, seducidos. Hasta podría soñarse así, con recuperar la fragata. Su nombre ha quedado anclado en un lejano puerto. Se llama, desde su 
bautismo, Libertad.