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La continuidad de Paredes, atada a las urnas

El jefe de Policía dijo que se iría a fin de año, pero seguiría si ganan De la Sota o Aguad. Con Juez, se va. Largala lista de anotados.

20 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
La continuidad de Paredes, atada a las urnas

"Si se dan ciertas condiciones a la hora de trabajar, puede ser, habría que ver, dialogar... Pero estoy muy cansado, esto desgasta. Por lo pronto, me voy o nos vamos a fin de año". Eso dijo el jefe de Policía, Daniel Alejo Paredes, cuando se lo consultó sobre su futuro cercano si José Manuel de la Sota llega a ganar las elecciones como gobernador en agosto, y ante el rumor de que sea su eventual secretario o asesor de Seguridad. Precisamente, fue De la Sota quien lo puso en funciones el 31 de enero de 2007, hace más de cuatro años, cuando Paredes tenía 44 años. Él y parte de su plana mayor duraron en sus cargos sin demasiados sobresaltos (incluso a pesar de los recientes enroques y purgas), durante la gestión de Juan Schiaretti. Sin embargo, el rostro de Paredes se transfigura cuando se le menciona qué haría si asume Luis Juez en la gobernación. "En ese caso, me voy. No hay vueltas", agregó. ¿Y si gana Oscar Aguad? ¿Trabajaría con él como jefe de Policía o en un cargo más político en seguridad? Aguad lo conoce de cuando era ministro de Asuntos Institucionales en la gestión Ramón Mestre; Paredes estaba en el Eter."Hay que ver si me convocan… Nadie me habló y no hablé con nadie. Quiero ver cómo llego a fin de año. Y si me voy de la Policía, quiero ver los proyectos y elegir", indicó Paredes.Aunque a tenor de sus promesas y decisiones, vale ser cauto. No fueron pocas las veces que Paredes insinuó marcharse aduciendo cansancio, para luego desdecirse. De ganar Juez, su candidato a jefe policial es el ex comisario mayor retirado José Luis Ortega, enfrentado con Paredes sobre todo luego de que éste lo mandara a retiro porque supuestamente estaba "conspirando" en su contra. En su página de Facebook, "Palo" Ortega junta adeptos en la Policía, promete mejores sueldos y guiña el ojo al proyecto de una eventual sindicalización de estos, mientras no deja de "colgar" fotos donde se lo ve con Juez. La pelea. Corría enero de 2007, cuando De la Sota pensó en enviar al por entonces jefe del Eter a Villa Carlos Paz, una de las departamentales más complicadas. Paredes se negó y pidió licencia. A fin de ese mes, De la Sota llamó a su "muchacho" para que fuera el mandamás de los azules. Lo premiaba básicamente por haber participado en la recaptura del secuestrador Martín Luzi (fugado de Bouwer en un complot hoy impune). De la Sota tuvo cinco jefes de Policía en sus ocho años de gestión. Al asumir como gobernador en 1999, el titular de la fuerza ya era Luis Iturri, quien había reemplazado a Máximo Lazcano por decisión de Mestre (ambos fallecidos). De la Sota sostuvo a Iturri hasta 2001, cuando decidió cambiarlo por Jorge Rodríguez, a quien conocía de cerca porque había sido titular de la Regional de Carlos Paz. Además, lo unía un cariño particular: la segunda esposa de Rodríguez era amiga de Olga Riutort. Iturri pasaría luego, por esas cosas del destino y la política, a trabajar con Juez.Rodríguez permaneció cuatro años hasta que en 2005, desgastado, fue reemplazado por Ibán Altamirano. Rodríguez pasó a ser "asesor de seguridad" y su despacho se enclavó en la ex Casa de las Tejas. Altamirano duró un suspiro: bastó un acuartelamiento policial y la fuga de Luzi para que De la Sota lo echara junto con otros comisarios. Puso entonces a Daniel Palacios, quien terminó sus días a comienzos de 2007, cuando el Dalmassogate ya había hecho rodar varias cabezas (incluida la del fiscal General Gustavo Vidal Lazcano). Rodríguez también se terminó yendo a los pocos días.En 2007, Juez –en una cámara oculta– dijo que no quería a Paredes y que lo iba a sacar si asumía en la gobernación. Cuatro años después, piensa igual. La sucesión. Al analizar su gestión, en el "haber" figura que Paredes fue protagonista de una gran inversión en la Policía. Logró más personal, móviles y recursos y fue el autor de una reingeniería policial que incluye la construcción de nuevas comisarías. Sin embargo, le quedaron cuentas pendientes: no logró revertir la inseguridad, ni poner coto al narcotráfico ni encausar a varios elementos de su tropa, muchos de los cuales están imputados por graves delitos. Paredes prefiere no decir quién le gustaría que lo reemplace. Mientras tanto, varios se frotan las manos y hacen su campaña por ocupar su sillón en el tercer piso de Jefatura.