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Como si existiera un rival de temer

Los opositores desertan uno tras otro y Cristina va primera. Pero el Gobierno da pelea con la desmesura de quien prevé una derrota segura. Virginia Guevara.

30 de abril de 2011 a las 12:01 a. m.
Como si existiera un rival de temer

Mientras se producen "renunciamientos" en cadena de quienes en algún momento aspiraron a enfrentar al kirchnerismo y todas las encuestas dan un claro triunfo de Cristina Fernández –si las elecciones fueran hoy y se presentara, ganaría en primera vuelta–, el despliegue político del Gobierno para la conservación del poder adquirió la desmesura propia de quien da pelea contra una derrota inexorable. ¿Qué más haría el kirchnerismo si tuviera un rival capaz de arrebatarle la Presidencia? ¿Contra quién pelea con tanta garra? Desde el calendario de vacunación al envío de camiones con carne barata al conurbano bonaerense, desde la iniciativa tomada de la oposición para limitar la extranjerización de la tierra al anuncio mensual de la recaudación o la inauguración de un desagüe, todo se presenta como una patriada, un triunfo contra un enemigo de dimensiones titánicas, una demostración de nobleza contra un rival que defiende todas las causas indignas, y que quiere "volver a los '90".El problema llega a la hora de ponerle nombre y apellido a ese demonio. La Unión Industrial Argentina acaba de decir "presente" en la fila de los amigos del Gobierno. El ex presidente Carlos Menem hace rato que reporta a ese kirchnerismo que lo sigue despreciando en sus discursos –aunque cuenta con sus oportunas ausencias en el Senado– y anunció el jueves que "a Cristina no hay con qué darle". La Federación Agraria ya está mucho más cerca de la Presidenta que de la Mesa de Enlace y además, para hacerle frente a esa vieja "oligarquía terrateniente", el Gobierno ahora tiene a Canpo, la corriente nacional y popular de "nuevos ruralistas".El sindicalismo dice combatir exactamente contra los mismos enemigos del Gobierno. Ayer, durante 40 minutos, Hugo Moyano reiteró una y otra vez que el único reclamo de los trabajadores argentinos es la continuidad del kirchnerismo, ya que –si le agregara la participación de los empleados en las ganancias empresarias y un par de cargos para la CGT– éste sería el mundo ideal.La Unión Cívica Radical perdió dos precandidatos presidenciales en pocos días y terminó por proclamar a Ricardo Alfonsín; todo indica que "Pino" Solanas se recluirá en la candidatura a jefe de Gobierno porteño; el Peronismo Federal agoniza luego de la impresentable disputa entre sus candidatos presidenciales; Mauricio Macri no termina de admitir que se bajó de la carrera presidencial porque aún confía en los milagros; Carlos Reutemann nunca llegó a definir si analiza presentarse, y Elisa Carrió se limita en su espacio cada vez más reducido. El contrincante que amenaza "el modelo" no aparece, pero el Gobierno insiste en acrecentar su peligrosidad. La prensa "monopólica", casi por descarte, sigue siendo el enemigo preferido. Por eso el Gobierno edificó, a fuerza de publicidad oficial y otros recursos públicos, un aparato de propaganda tan gigantesco que puede competirle palmo a palmo. Ninguno de esos medios exhibe las virtudes pluralistas que decía defender la Ley de Servicios Audiovisuales, pero se trata de un detalle menor.Ninguno de los posibles oponentes se larga a dar batalla. Suele ser un problema mucho más serio de lo que parece y el kirchnerismo lo padece: está peleando solo.