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La ciudad, las fotos y los gestos

Hace tres semanas, José Manuel de la Sota eligió la compañía de un incómodo Ramón Mestre para lanzar sus críticas al Gobierno nacional. Virginia Guevara.

10 de marzo de 2013 a las 12:01 a. m.
La ciudad, las fotos y los gestos

H ace tres semanas, José Manuel de la Sota eligió la compañía de un incómodo Ramón Mestre para lanzar sus críticas al Gobierno nacional. La semana pasada fue Diego Bossio, el titular de la Anses –que suele transmitir los mensajes más envenenados del kirchnerismo hacia De la Sota–, quien lo eligió al intendente para el anuncio de 1.600 viviendas del plan Procrear para la capital cordobesa. Las liturgias de las fotos que se muestran y de su posterior interpretación son parte central de la política y desvelo de los políticos. El gesto de recibir, el guiño de nombrar a alguien en un discurso y el afecto o la frialdad que transmite un saludo adquirieron con el kirchnerismo –y en especial con Cristina Fernández– una dimensión de Estado. Tras 15 meses de intentos, a Mestre se le comenzó a abrir esa puerta simbólica que da paso a tantas elucubraciones políticas –tras la foto con Bossio, hubo tanto fastidio entre los delasotistas como entre los kirchneristas cordobeses– pero que muy pocas veces aporta soluciones concretas para los vecinos.Siendo intendente, Luis Juez tuvo varios encuentros con Néstor Kirchner y reuniones frecuentes con sus principales espadas políticas en la época en que el expresidente apostaba a la transversalidad. Luego, Daniel Giacomino hizo excursiones semanales a la Rosada, se declaró "soldado" de la causa, integró la comitiva presidencial en un largo viaje al exterior, cultivó con Cristina Fernández una empatía que tuvo muchos gestos de la Presidenta y logró un lugar en la lista que lo llevó a ser diputado nacional. La ciudad, en cambio, recibió poco de la Nación en todos esos años, y nada de nada en los dos últimos. La ampliación de la planta de tratamiento de Bajo Grande constituye el mayor aporte nacional en la última década. Hay desagües que fueron prometidos a Juez y vueltos a prometer a Giacomino, pero que todavía no se hicieron, por lo que Mestre los sigue reclamando. El listado de las obras anunciadas y no concretadas por la Nación superó hace ya varios años los 300 millones de pesos y hoy debe duplicar esa cifra, pero, en honor al realismo, ya no se incluyen en el Presupuesto municipal. En otra lista podrían incluirse la ilusión del subterráneo, la promesa de entubar el canal que trae agua a un cuarto de la Capital desde Los Molinos, el cierre de la Circunvalación o las viviendas federales que miles de cordobeses siguen anhelando.El plan Procrear prevé la entrega de créditos para la construcción de 100 mil viviendas en todo el país entre 2012 y 2013. Que la Anses anuncie la licitación de 1.600 de esas casas para la segunda ciudad del país es mucho menos de lo esperable. Con optimismo puede interpretarse que se trata de un primer paso. El resto son sólo gestos, y pedidos más que razonables de una ciudad que sigue esperando.