La CGT admite que es incapaz de afectar las chances del oficialismo
Dirigentes cercanos a Moyano admiten que no pueden hacer mucho con la bronca por quedar fuera de las listas. Autocrítica por falta de presión previa.
Buenos Aires. El malestar de la dirigencia cegetista por la magra cosecha conseguida en las listas de candidatos del oficialismo difícilmente se traduzca en acciones contrarias a las chances electorales de la Rosada en las próximas elecciones. La bronca que el jefe de la CGT, Hugo Moyano, oficializó el martes por la paupérrima presencia de sindicalistas en las listas del Frente para la Victoria, no fue desde una posición de fuerza sino, por el contrario, de debilidad y de repliegue sobre sus propias fuerzas, tras el mazazo que significó la decisión de casi excluirlos tomada por la presidenta Cristina Fernández. Anteayer Moyano expresó su bronca. Pero lo hizo casi en soledad. No asistieron sus históricos aliados de metalúrgicos, mecánicos, taxistas y obras sanitarias. Tampoco los independientes que lo han acompañado, como los de la construcción y el personal civil de la Nación.Son estas las primeras conclusiones surgidas puertas adentro de la CGT, junto con algunas observaciones autocríticas de algunos aliados a Moyano, después que la Presidenta desconoció al sindicalismo oficialista y a dirigentes del aparato del Partido Justicialista, incluidos intendentes granbonarenses, en beneficio de incondicionales candidatos juveniles de La Cámpora.¿Puede haber una reacción sindical que socave las chances electorales del Gobierno?, le preguntó a este diario a un dirigente cercano a Moyano. La respuesta fue negativa: "La CGT tiene un poder de daño simbólico. El de los caciques (intendentes), en cambio, es real", dijo la fuente. Entre los sindicalistas cercanos a Moyano ha comenzado a cobrar fuerza una suerte de autocrítica sobre la estrategia seguida para lograr mayores espacios de poder. "Hemos sido prisioneros de nuestro propio relato", confesó el dirigente en cuestión. Según esa óptica, Moyano entendió que la estrategia pasaba por la presión pública para ganar más lugares. "Pero la lógica no es esa", admitió la fuente. El primer error que reconoce el informante es el haber desafiado a la Presidenta en el acto de octubre pasado en River, cuando Moyano clamó por un primer presidente "trabajador", lo que le valió la réplica de Cristina Fernández.A tal punto la dirigencia cegetista quedó presa de "su propio relato", que ignoró la lógica política del armado de candidaturas. La fuente contó que el sábado 25 de junio, a cinco horas del cierre de listas, los intendentes pugnaban por espacios en la sede del PJ, mientras Moyano estaba en su casa.

