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Catástrofes y el síndrome del viajero

Las inundaciones en La Plata y Capital Federal tendrán consecuencias políticas. La indignación de la gente y los viajes de los gobernantes fueron temas de debate en medio de la tragedia. Julián Cañas.

06 de abril de 2013 a las 12:01 a. m.
Catástrofes y el síndrome del viajero

Toda catástrofe deja secuelas. Las heridas más profundas y difíciles de cerrar son las pérdidas de vidas. Pero, como ocurrió el año pasado con la tragedia ferroviaria de Once, las inundaciones de La Plata y Capital Federal dejarán inocultables consecuencias políticas, que aún no se pueden dimensionar. El agua comenzó a bajar y a traer algo de alivio a los afectados, pero, en un año electoral, la preocupación invade a los políticos: el temor es si la indignación por la escasa reacción de los estados, que hoy muestran platenses y porteños, se verá reflejada en las urnas en octubre próximo.Las secuelas políticas son las menos importantes cuando hay un saldo trágico de 51 muertos en La Plata y ocho en Capital Federal y Gran Buenos Aires, aunque para gobernantes y dirigentes políticos, las catástrofes son terrenos fértiles para las disputas por el poder.Cuando el agua aún no había bajado, el tema de debate fueron los viajes al exterior de gobernantes y funcionarios. El jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, debió volver de apuro de Brasil, donde estaba de vacaciones. Su jefe de Gabinete, Horacio Rodríguez Larreta, también descansaba en Europa. En las horas en que la tragedia se había instalado entre los porteños, los medios K repiquetearon sobre esta cuestión. Pocas horas después, el drama se trasladó a La Plata y quienes no estaban en el país eran el intendente de la ciudad, Pablo Bruera, y la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. Con un agravante en el caso de Bruera: en su cuenta de Twitter mostraron una foto del intendente supuestamente auxiliando a los inundados, cuando en ese momento volvía desde Brasil. Pagó los platos rotos un empleado de prensa, que fue "echado", según el propio Bruera, quien debió negar su renuncia.Desde el entorno de Alicia Kirchner –futura candidata a diputada por el kirchnerismo– se explicó que estuvo en París para participar de un congreso de la Unesco. Cuando el jueves fue a un centro de evacuados, la insultaron, junto al gobernador Daniel Scioli.Menos dramáticos, pero difíciles de justificar, son los tours planificados a Rusia e Israel por legisladores e intendentes cordobeses. Gran parte del gasto será afrontado por el Gobierno provincial, que aumentó los impuestos y aplica una tasa sobre los combustibles, ante la "escasez" de recursos. "Es por la asfixia financiera que la Nación somete a Córdoba", explicó el gobernador José Manuel de la Sota a la hora de impulsar el aumento de la presión impositiva.A partir de la polémica por las salidas al exterior, los gobernantes sufren ahora el síndrome del viajero. Tal vez el problema es lo que hacen o no resuelven cuando están en funciones. Ahí habría que buscar las raíces de la bronca de la gente ante fenómenos naturales que trajeron muerte y desolación. Y que, además, encendieron un debate, en los umbrales de las urnas.