Una cadena de sueños corrompidos
El Gobierno nacional difícilmente pueda hacer gala de su transparencia. Pero más preocupante aún es que ni siquiera le interese ser transparente. Daniel Alonso.
E l Gobierno nacional difícilmente pueda hacer gala de su transparencia. Pero más preocupante aún es que ni siquiera le interese ser transparente. Si la transparencia fuese un norte para el Estado, los condicionamientos para la ineficiencia y la corrupción serían de tal magnitud que ayudarían, no a eliminar, pero sí a minimizar la discrecionalidad. Lo que está en discusión no es la honestidad de Hebe de Bonafini, ni de las Madres de Plaza de Mayo, ni de Milagro Sala o de cualquier otro dirigente que el Gobierno nacional bendiga con fondos para programas sociales.Lo cuestionable es el método y su amplio margen de arbitrariedad, que se agiganta con las sospechas que lo atraviesan. En el fondo no importa si el Gobierno decide dar dinero para viviendas a la Tupac Amaru en lugar de dárselo a Raúl Castells, Luis D'Elía o a la cooperativa de viviendas más impoluta del mundo.Lo que importa es que esos fondos, que son públicos y surgen de nuestros impuestos, pasan por canales no oficiales, sin control ni parámetros de racionalidad, burlando no sólo la institucionalidad, sino también nuestro menguado federalismo.Es una suerte de clientelismo ideologizado que se retroalimenta bajo el argumento de fortalecer la inclusión de organizaciones civiles (en sintonía con el gobierno de turno) en el manejo de programas oficiales. Si a eso se suma que detrás de una fundación aparece un apoderado vestido de oveja que manejó 765 millones de pesos a gusto y placer, el resultado es desastroso.Para captar la magnitud, a través de Sueños Compartidos la Fundación de Madres terminó cobijando a casi seis mil empleados, un plantel que sólo tienen las más grandes constructoras.El programa termina en una cadena de sueños corrompidos en los que, tras la separación de la Fundación, no se conoce, por ejemplo, qué será de los anticipos financieros pagados sin que se terminen las obras, o si habrá nuevas contrataciones directas de otros proveedores para terminar las viviendas.

