En búsqueda de la rentabilidad perdida
Uno de los objetivos de la flamante reforma del mercado de capitales es acercar a los pequeños ahorristas a este “extraño” y “lejano” mundo, muchas veces visto como una “timba financiera”. Paula Martínez.
En este punto, el nuevo Bono YPF (como se llamó coloquialmente a esta serie de la Obligación Negociable que desde hoy colocará la petrolera) será un verdadero caso testigo. No tanto por el instrumento (YPF ya realizó emisiones a través de ON en otras ocasiones), sino por el desafío de dar contenido a ese objetivo de la reforma.
Para esto, la empresa diseñó un título para minoristas (se pueden colocar desde mil hasta 250 mil pesos) a través de una metodología simplificada (por teléfono, por e-mail o vía Web), que acaba de reglamentar la Comisión Nacional de Valores (CNV) la semana pasada.
Pero, además, la estrategia de comunicación apunta a espantar el “cuco” de los mercados para los pequeños ahorristas.
Si esta prueba piloto es exitosa, puede ser una buena oportunidad para que otras empresas sigan este camino.
De hecho, sin posibilidad de comprar dólares para ahorro, y con el plazo fijo con un rendimiento unos 10 puntos por debajo de la inflación (menos del 15 por ciento anual, con suerte), las ON y los fideicomisos financieros son los instrumentos del mercado más atractivos teniendo en cuenta su bajo nivel de riesgo.
Este último está relacionado con una eventual falta de pago, pero el inversor no debe temer por un vaivén de su cotización (como sucede con acciones o títulos públicos).
El 19 por ciento al cual colocará YPF sus ON es un rendimiento similar al que pagaron otras empresas grandes en noviembre (osciló entre 18,75 y 19,25 por ciento para tasas fijas a menos de un año). Si bien es negativo respecto de la inflación, como está hoy el mercado, es lo mejor que puede esperar un inversor en estas circunstancias.

