Buscando gente conocida en la batalla naval
Batalla naval. 22F, 8N, 7D. Averiados, hundidos, agua y una fragata que no está libre. Roberto Battaglino.
Batalla naval. 22F, 8N, 7D. Averiados, hundidos, agua y una fragata que no está libre.
Lo de las fechas abreviadas tiene su costado lúdico, pero muestra ese país imprevisible, cambiante, con objetivos tan a largo plazo que se cambian por semanas.
El Gobierno nacional se encarga de dar señales de reglas de juegos inestables e imprecisas, con presiones inadmisibles a todo aquello que implique una instancia de control o señalamientos, ante la permanente zozobra de ciudadanos que se preguntan qué va a pasar después de tal o cual día.
Enfrente, el panorama no es mucho más alentador. Aquella desorientación en la que se sumergió el arco opositor después de las legislativas de 2009 parece haberse profundizado.
La rosa blanca que Mauricio Macri le entregó anteayer a Hugo Moyano es una postal más de un juego confuso.
En Córdoba, y también con Macri –al que sindican como el mejor posicionado después de Cristina Fernández– como protagonista, la oposición da señales complejas para interpretar.
Una de ellas es el mensaje que mandó la UCR provincial el fin de semana a través de su presidente, Alberto Giménez, de que ese partido no hará alianzas en las legislativas del año que viene.
Como indicador para reforzar la identidad partidaria, se entiende; ahora bien, ¿por qué avisar tanto tiempo antes del armado de las listas? ¿Es un mensaje para los radicales, para potenciales aliados electorales o para un adversario electoral con el que se tiene "relaciones maritales" (Ramón Mestre dixit ) en la gestión, como es el peronismo de José Manuel de la Sota?
Volviendo al jefe de Gobierno porteño y líder del PRO, deshoja la margarita en Córdoba para su armado nacional, con tres opciones: alianza con De la Sota, alianza con Oscar Aguad y la UCR o candidatos propios. Así de clara y definida es la visión macrista para el país poskirchnerista que imaginan.
Para reforzar la idea de solidez en propuestas e ideas, Macri piensa para Córdoba una variante similar a la que ejecutó en Santa Fe con el humorista Miguel Del Sel.
El elegido en estas tierras es el histriónico exárbitro de fútbol Héctor Baldassi. Pero como el exsoplapitos de Río Ceballos no da señales concretas, Macri estuvo hace dos semanas en las sierras de Córdoba haciendo ofertas a gente de los medios de comunicación.
En un par de charlas reservadas en la zona de Villa Rumipal, el líder del PRO le ofreció que sean candidatos a diputados nacionales por Córdoba a dos de los comunicadores más conocidos de la radio y la televisión cordobesa. Un hombre y una mujer. Ninguno dio un no tajante. Dijeron que lo pensarían, sin mostrar demasiado entusiasmo en el convite.
Figuritas repetidas. Exreferíes, humoristas, periodistas, locutores. Buscar gente conocida parece ser la consigna.
En la segunda provincia del país, quien pretende liderar la oposición no tiene un par de candidatos de una fuerza política o afín.
Pero, y ese es el drama, les pasa a casi todos lo mismo. El PJ, la UCR y el Frente Cívico tienen en carpeta postular a dirigentes que ya fueron candidatos a todo. Juan Schiaretti, Aguad y Luis Juez casi no dejaron pasar turno sin postularse a algo (y ganar y perder). ¿Semejantes estructuras no son capaces de parir un dirigente en condiciones de encabezar una lista para una elección parlamentaria?
Y, cerrando con aquella oferta aún sin respuesta de Macri, en Córdoba y en el país casi todas las fuerzas han apelado a gente de los medios para llevarlas en sus listas. ¿Cuál ha sido el aporte de comunicadores que se sentaron en una banca o un cargo público? ¿Han sido transformadores de las instituciones o terminaron sumidos por la lógica que decían que iban a combatir?
Mientras tanto, juguemos a la batalla naval con la fragata presa en un país donde no estamos ganando.

